He visto a Maradona, Messi, Jordan, Federer, Arg´78, Mex´86, Ita´90, Bochini, Roman…

Posted on 19 marzo 2012

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Gran semblanza del gran momento histórico que nos toca vivir. Suscribo totalmente, incluso en la edad.

Tengo 41 años. Me he perdido a Jesse Owens humillando a Hitler en los Juegos de Berlin 36. No pude ver a la Máquina de River (Muñoz-Moreno-Pedernera-Labruna y Loustau). Tampoco al Real Madrid de Di Stéfano ni al Santos de Pelé. Llegué tarde para disfrutar del Brasil del 70 y de la Holanda del 74. Leí el obligatorio “The education of a tennis player” de Rod Laver para saber más de su Grand Slam profesional de 1969.

De Muhammad Ali sólo miré en vivo el triunfo ante Spinks en el 78 y la piedad que le tuvo Larry Holmes en 1980. La era Fangio me quedó demasiado lejos. Era muy chico cuando el nadador Mark Spitz se colgó las siete doradas en Munich. Sin embargo, me siento un privilegiado. Salvo estas excepciones, he disfrutado de todos los grandes en simultáneo con sus hazañas. Todo está en mi disco rígido. Aunque a veces se agranden las historias, las fotos que se sacan con los ojos y se guardan en la mente, son las mejores de tu vida. 

http://www.canchallena.com/1457785-varsky-historia-y-grandeza

Gracias a mi fecha de nacimiento, no dependo ni de google ni de youtube para recordar tanta grandeza. Hacia allí van los chicos, que navegan por esas aguas intentando confirmar si todo lo que les contamos es cierto o estamos exagerando. Hoy todo es mucho más fácil gracias a la revolución de las comunicaciones. El satélite, la televisión paga, las señales deportivas del cable y ese imprescindible complemento llamado Internet nos traen todas las hazañas, presentes y pasadas. 

Hoy estamos disfrutando de una generación extraordinaria de deportistas. Individuales y de equipo. Construyen su leyenda, compiten para la historia. Cada fin de semana ofrece jugadas, partidos y torneos que van derecho a libros y videos. 

A las 16.30 del sábado, Lionel Messi tocó la pelota para Iniesta y metió un pique de 5 metros hacia adelante para desmarcarse y ofrecerle una opción de descarga. Ya a la espalda del mediocampista central rival y en la puerta del área, recibió de su cómplice y encaró al central Spahic. Le tiró un caño glorioso y definió con su recurso más imitado por sus colegas en los últimos días: picarla por encima del arquero. Como casi siempre, terminó en golazo. Marca de a tres, de a cuatro, de a cinco con la frecuencia de quien cumple un horario de oficina. Todos sus goles van a la videoteca. Sus adversarios lo admiran y dicen que es el mejor de todos. Desafía al diccionario, aumenta nuestra capacidad de asombro. El fin de semana lo hizo otra vez. Lo hace todos los días. Lo hará de nuevo dentro de muy poco tiempo. 

Cerca de las 21.30, Roger Federer comenzó a jugar su 28º duelo ante Rafael Nadal . Demorado por la lluvia, el Maestro salió a competir contra su Némesis como un hombre poseído. En su zona. Le mostró todo su repertorio y le dio una clase gratuita de tenis durante una hora y 10 minutos. 6-3 5-2 y saque. Pero Mr. Mentalidad no iba a rendirse así nomás. Le quebró, mantuvo el suyo y lo obligó a servir una vez más para partido bajo presión. 6-3 5-4. En el 30 iguales, Rafa tiró todo lo que pudo para forzar el break point. Roger aguantó, contraatacó y logró el match point. Y de golpe, se largó a llover. Y el partido se suspendió. Sí, ahí. En el punto para partido. Tras la interrupción, la incertidumbre. ¿Cómo responderá Federer ante tamaña situación? Se sacó el buzo, fue al lado impar, sacó abierto. Ace. Game. Set. Match. Completó la tarea ante el sorprendente Isner en la final. Tercer título del año. 39-2 desde el US Open 2011. Ridículo. El mejor de todos lo hizo otra vez. Lo hace todos los días. Lo hará de nuevo dentro de muy poco tiempo. 

Estuve en la final Argentina-Holanda del Mundial 78. ¡Ho visto Maradona! En su era. El Mundial Juvenil de 1979. Los cuatro goles a Boca jugando para Argentinos. El centro de rabona para un gol de Ramón Díaz en un amistoso Argentina-Suiza. La jugada de Wembley y su inmortal rectificación en el Azteca. El tiro libre “afeitado” indirecto dentro del área contra Rambo Tacconi en Napoli-Juventus. Y muchos grandes éxitos más. Un chico modelo 90 no sólo no vio nada de esto, sino tampoco gritó el gol de Caniggia a Brasil en Italia. Y uno nacido el 1/1/94, hoy con 18 años, aún no ha festejado títulos con la selección mayor. También he disfrutado de la magnífica década del 80, la mejor del fútbol argentino. Campeonatos largos y parejos, con equipazos que hicieron historia. El Ferro de Griguol, el Estudiantes de Bilardo-Manera, el Independiente de Bochini, el Argentinos de Borghi, el Ríver campeón de todo con Bambino Veira, el Central del Viejo Zof y Palma, el Newell’s de Yudica y Martino. Tres campeones de América consecutivos (Independiente, Argentinos y River).

Los goles de Percudani y Alzamendi en Tokio. El espectacular Argentinos-Juventus. La vuelta olímpica en México. El contraste con la actualidad provoca tristeza. En el pauperizado campeonato local, todavía juegan Verón y Riquelme, recordatorios de lo que fuimos y tuvimos. Salgamos de nuestro territorio. Brasil del 82 (Cerezo, Falcao, Zico y Sócrates QEPD), Michel Platini y los Blues 82-86, el Sao Paulo de Telé, el Milan de Arrigo Sacchi, el Barcelona de Cruyff, el Ajax de Van Gaal, la Quinta del Buitre, Romario (te amo), Baggio, Cantona. Más cerca en el calendario están Ronaldo, Dinho y el gran Zidane. Todo esto vimos. 

Si ya saliste de la ruleta (37 o más), te hiciste fan del básquet con Lakers-Celtics, esa rivalidad que salvó a la NBA y hoy revive en Real Madrid-Barcelona con “Larry” Cristiano, “Magic” Messi y “Pat” Guardiola. Agarraste toda la era Michael Jordan, el hombre que reinventó el deporte y lo exportó a todo el mundo. Asististe a la creación de la Liga Nacional que moldeó a la irrepetible Generación Dorada, la que hoy disfrutás junto a tus hijos. Viste a Gabriela Sabatini, cuyo revés a una mano ya no existe más. Capturaste la mejor etapa del tenis femenino con Navratilova, Evert, Graf, Seles y, por supuesto, la enorme Gaby. Hoy te gusta participar de la antinomia de cracks Delpo-David, enorme en Indian Wells. Y ayer tomabas partido por Gaudio o por Coria. Te acostumbraste a los éxitos de la Legión, creyendo que duraría para siempre. Y también viste al prócer Vilas en sus batallas coperas del Buenos Aires. La epopeya contra Noah y la paliza a McEnroe. Hoy les explicás a tus hijos quién fue Batata Clerc (4 del mundo) y aún te emociona el llanto de Jaite contra Stich en Davis. Martín, estoy seguro de que muy pronto vas a llorar otra vez. 

En la medianoche del sábado, Sergio Maravilla Martínez volvió a reivindicar el arte de no dejarse pegar , nada menos que en el Madison Square Garden. El quilmeño nos reconcilia con el placer de ver boxeo. Ese que encontrábamos en todos los duelos entre Hagler, Durán, Leonard y Hearns, mi época dorada de los guantes. Después de Monzón y los 80 con Laciar, Ballas, Coggi y Palma, hay un boxeador argentino con el cual identificarse y quedarse despierto hasta la madrugada. 

Hoy son Messi, Federer, Nadal, Djokovic, Cristiano, Phelps, Tiger, Manu, Lucha Aymar y sus Leonas. Antes, Maradona, Jordan, Bird, Magic Johnson, McEnroe, Sampras, Agassi, Lendl, Tyson, Carl Lewis, Van Basten, Kempes, Nicklaus. Y más atrás, Vilas, Borg, Connors. Nadia Comaneci. Los más 35 hemos visto a todos estos monstruos en su momento. Los imagino a ustedes haciendo su propia lista. Nos divierte comparar pero también corresponde agradecer tanta grandeza deportiva. Me siento un privilegiado y me atrevo a pedir tres deseos más para los próximos años: que Federer se cuelgue el oro olímpico, que Nalbandian y Del Potro ganen juntos la Copa Davis y que Messi levante la Copa del Mundo como capitán del seleccionado. Con un poco de suerte, habré visto todo antes de cumplir mis 45.

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