Frente a frente dos miradas sobre cipayos, vendepatrias, obsecuentes y gansos a sueldo.

Posted on 7 febrero 2012

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Lanata y Giardinelli

Frente a frente dos miradas sobre cipayos, vendepatrias, obsecuentes y gansos a sueldo.

Los dejo que saquen sus conclusiones…

Cipayos y cipayas

El aparato de propaganda estatal acusó al columnista de PERFIL de vendepatria. Cómo detectar traidores.

Por Jorge Lanata

04/02/12 – 11:08

En la Argentina tratar de pensar en libertad se parece cada día más a un delito; discutir es un verbo que ha caído en desuso: nadie discute, se acusa, se señala, se grita.

El aparato de propaganda estatal tiene una actitud canina: está vigilante, atento, dispuesto a ladrar ante cualquier intrusión. La Patria tiene copyright, el campo nacional y popular tiene alambrado y los dueños de la verdad ya hicieron la escritura.
Es gracioso que un de-sobediente como Jauretche se haya transformado, hoy, en un ícono de la obsecuencia gubernamental. Eso habla, también, del nivel de ignorancia y manipulación: los chicos de La Cámpora deben creer que Jauretche es un modisto francés: consumen Jauretche pasado por la procesadora de Aníbal Fernández. 
Fue justamente don Arturo quien introdujo en el ensayo político argentino la palabra “cipayo”. “Cipayo” proviene del persa, sipahi, y así se llamaban los miembros de la tropa de caballería de elite, una de las seis divisiones de caballería del ejército del Imperio otomano. En el Imperio británico llamaban cipayos a los nativos de la India reclutados al servicio del Reino Unido, Francia y Portugal.

Cipayo es el nacional que pelea a sueldo por el enemigo. Yo, que he sido comunista y terrorista en la época de Alfonsín, narco, trolo y falopero en la de Menem, golpista en la de De la Rúa, mercenario, esbirro de Magnetto y pro milico en la de El y Ella, soy ahora “cipayo” para el aparato de propaganda estatal. 
El bautismo sucedió luego de que The Observer publicara en Londres, el domingo pasado, mis opiniones sobre Malvinas:
“Las Malvinas son parte de nuestra imaginación, estamos cegados por años de retórica”, dijo el cipayo.
Trataba de plantear lo siguiente: la manera de “argentinizar” las islas es integrarlas, no aislarlas; vetar los permisos de pesca es una maniobra imbécil y menor: tardan diez minutos en cambiar la bandera de conveniencia y siguen pescando. Lo que hay que hacer es poblar Malvinas, integrarlas: médicos argentinos trabajando en sus hospitales, malvinenses estudiando en Gallegos, trabajadores temporales en uno y otro lado. Crear lazos verdaderos y no retórica en tribunales internacionales que no sirven para nada.

Portada de La Nación (Argentina)

Porque si mañana, por milagro, recuperáramos las islas, ¿qué haríamos con los 2 mil tipos que viven ahí? ¿Fusilarlos? ¿Darles planes Trabajar? ¿Tarjetas SUBE?
El aparato estatal reaccionó de manera coordinada: los programas de Diego Goebbels y la web de Javier Ramero (no es error de imprenta, Ramero, porque de eso trabaja) coincidieron en acusarme de cipayo.
Las voces críticas del oficialismo me hicieron reflexionar. Aquí van algunos datos que pueden servir como detector de cipayos en la Argentina:
Sólo un tercio de las 500 empresas más grandes del país son argentinas: según el Indec, sobre ese total apenas 176 son de capitales locales. La transnacionalización de la economía, iniciada en los 90, siguió aumentando con El y Ella.
Desde la reunión en 2010 de Ella con Peter Munk, el presidente de la Barrick Gold, el diputado Miguel Bonasso viene denunciando los compromisos K con las mineras. Un informe técnico publicado en 2005 advirtió que la superficie de los glaciares disminuyó entre el 56% y el 70% por las actividades en Pascua Lama y Veladero. Barrick actúa en connivencia con los gobiernos de San Juan y nacional.
En Catamarca denunciaron la aplicación de la Ley Antiterrorista contra asambleístas que se expresaron contra la ley minera en la provincia. Fue la primera vez que se aplicó la norma negociada por la Argentina con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
En 2009 la Argentina condenó duramente el golpe de Estado en Honduras y dio apoyo político internacional al reclamo del destituido mandatario, Manuel Zelaya. Ahora el canciller Timerman hijo tuvo un encuentro con el presidente golpista Porfirio Lobo Sosa y afirmó que “se busca establecer un diálogo productivo y de cooperación”. En 2010 la misma Cancillería había condenado las violaciones a los derechos humanos en ese país.


Grupos económicos de Canadá, Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña y Suiza controlan en la Argentina el mercado del litio, denominado “el petróleo que viene”. En los últimos dos años se han registrado inversiones por exploración por alrededor de 100 millones de dólares, en una riqueza que contienen los salares locales calculada en 260 mil millones de dólares. El 30% del litio se destina a la producción de baterías para autos y productos electrónicos de consumo masivo, otro 20% a la producción de aluminio, un porcentaje similar a la confección de vidrios y cerámicas y el resto a la fabricación de lubricantes. En Salar del Rincón (Salta) explota el litio Ady Resources, una firma australiana. En el Salar de Olaroz (Jujuy) operan Orocobre, asociada a Toyota, y Minera Exar, vinculada con Mitsubishi. En el Salar de Hombre Muerto, entre Catamarca y Salta, opera Rodhini Lithium, canadiense. En los salares Incahuasi, Pocitos y Arizano, Exar. En el Salar Centenario (Salta), Bolera Minera, vinculada con la francesa Bolloré y Pininfarina, que también lo hace en el Salar Chancarí, en Jujuy. En las Salinas Grandes, de Salta y Jujuy, explota el litio South American Salars, australiana. En el salar salteño de Uyuni lo hace Minera del Altiplano, de la norteamericana FMC. En el Salar de Pozuelos, la compañía coreana Ekeko. Y en el Salar de Llullaillaco (Salta), Minera Solitario Argentina, de la canadiense TNR Gold.


La merluza, columna vertebral de la actividad pesquera, se encuentra en peligro de extinción. Los buques asiáticos, en su mayoría chinos, depredan en nuestro mar la merluza y su principal alimento, el calamar. De 95.000 buques pesqueros registrados en el mundo, 210 son argentinos y 40.000 son chinos, y la mayoría navega en el área austral. Entre 2 mil y 4 mil de estos buques pescan calamares en la milla 201 al norte de las Malvinas y también dentro del territorio argentino, porque los controles son inexistentes o ineficientes.
En Tierra del Fuego se firmó recientemente un convenio con Tdfeyq (Tierra del Fuego Energía y Química, de capitales chinos) para instalar una fábrica de fertilizantes para soja en Río Grande, que incluye la provisión de gas a 1,80 dólares por millón de BTU, mientras el precio internacional es de alrededor de cinco dólares. La oposición juntó 30 mil firmas que pedían una consulta popular sobre el asunto, pero fue ignorada.

“La presidenta Kirchner es no sólo una gran amiga mía sino también de los Estados Unidos”, dijo Barack Obama en noviembre del año pasado frente a una Cristina sonriente como Susanita en una tira de Mafalda.
“No se puede pasar por alto el liderazgo de los Estados Unidos a nivel global”, afirmó Ella.
Ahora ponga su detector de cipayos a funcionar y fíjese para dónde señala la flecha roja.

http://www.perfil.com/ediciones/2012/2/edicion_648/contenidos/noticia_0016.html

Refutación a Jorge Lanata sobre las Malvinas

Por Mempo Giardinelli |

Nunca hemos sido amigos con Jorge Lanata, pero siempre respeté su trabajo como periodista e incluso como escritor y tuve siempre la sensación de que él también respeta mi labor. Hemos conversado sólo un par de veces, cuando dirigía Página/12 y yo era columnista, y siempre en un tono respetuoso y muy cordial. Nada ha cambiado de mi parte, al respecto, y lo aclaro de entrada porque a propósito de sus consideraciones en el diario Perfil,me siento en el deber de decirle que me parece que está muy equivocado.

En primer lugar respecto de que “pensar en la Argentina se parece a un delito”, lo cual no es verdad y su labor, como la mía y la de centenares, miles de colegas que en este país diariamente dicen y escriben lo que se les ocurre y antoja, lo prueba con creces. Y también respecto de Malvinas en particular, asunto sobre el que sus opiniones e ironías me parecen desafortunadas. Y conste que no pronuncio ni escribo calificativo alguno. No pienso que Lanata sea ni cipayo ni vendepatria, ni ninguna de esas categorías lapidarias que sólo sirven para cerrar los debates.

Es cierto que, como él dice, necesitamos “integrar a las islas, no aislarlas”. Pero eso ahora es imposible, y él lo sabe.

Es cierto que, como él dice, necesitamos “integrar a las islas, no aislarlas”. Pero eso ahora es imposible, y él lo sabe. Como sabe que no por afán de integración los argentinos debemos renunciar a los derechos que históricamente nos asisten. Y no por integrar a los malvinenses tendríamos que ceder en los reclamos. Los cuales, afortunadamente, en estos días son pacíficos, racionales y basados en argumentos y derechos que son parte de nuestra historia. El aislamiento de los isleños no resulta obra de nuestros gobiernos sino que es un hecho incontestable. Y es que son una isla.

Lanata dice también que: “Tenemos que afrontar el hecho de que hemos perdido la guerra, Malvinas ya no es parte de Argentina (…) es parte de nuestra imaginación. Estamos tan cegados por los años de retórica que no podemos ver la realidad”. Lo que es una verdad a medias, porque si bien es obvio que perdimos aquella infortunada guerra y eso hace que, de hecho, no sean “parte de Argentina”, no por eso son un deseo imaginario de nuestro pueblo. No dudo de que Lanata sabe lo que ese tipo de deseos producen, como no dudo que en el imaginario colectivo argentino hay conciencia de la derrota, pero también de que el derecho internacional nos asiste y que la conducción actual del reclamo es la mejor de las posibles, y por eso nuestro país está recibiendo las adhesiones que recibe.

Pienso, con todo respeto, que acaso sean Lanata y muchos otros opositores al kirchnerismo los que están “tan cegados por los años de retórica que no pueden ver la realidad”.

Pienso, con todo respeto, que acaso sean Lanata y muchos otros opositores al kirchnerismo los que están “tan cegados por los años de retórica que no pueden ver la realidad”. De hecho sus calificativos estarían avalando esta hipótesis, porque sostener que: “La política de Argentina hacia las Malvinas es una locura, errática y sin sentido” es, por lo menos, una exageración. Porque se pueden perfectamente discutir las decisiones presidenciales -y yo cuestiono algunas desde siempre, y acabo de enumerarlas en mi libro “Cartas a Cristina”- como también se podrían cuestionar las relaciones exteriores, la economía y muchos etcéteras. Pero, ¿locura? Ésa sí es una acusación retórica. Y precisamente “errática” no es esta política, que interpreta a cabalidad lo que piensa y siente y quiere respecto de Malvinas la inmensa mayoría de los argentinos, como lo prueban encuestas recientes.

Es claro que se podría cuestionar también ese sentimiento mayoritario, que no por serlo implica que sea acertado, desde ya. Pero la política del gobierno actual respecto de Malvinas no es para nada errática, ni mucho menos “sin sentido”. Podrá no gustarle a Lanata el sentido que tiene, que es otra cosa, como es obvio que no le gusta a algunos medios y a algunos políticos. Pero no es cierto que la política argentina hacia las Malvinas “es una locura, errática y sin sentido”. Todo lo contrario. En todo caso lo fue cuando el 2 de abril de hace treinta años, y por eso yo siempre pensé que era, y es, ridículo mantener esa fecha como efeméride. Y tambien lo fue cuando los ositos Winnie Pooh de Menem y Guido Di Tella. Y lo fue las infinitas veces en que, ya en democracia, la posición argentina lució indefinida.

Pero ahora hay un reclamo que respeta la tragedia de 1982 y se acerca bastante a la verdad histórica; y que no se presta a locuras como el guerrerismo de opereta que está proponiendo el señor Cameron y que parecen celebrar algunos medios y periodistas argentinos, para mí inexplicablemente.

Yo diría que es por eso, sólo por eso y no porque lo dispongan la Presidenta y el Canciller, que por primera vez en decenios la posición argentina respecto de Malvinas es avalada por la mayoría de nuestro pueblo y apoyada con inusual solidez por muchos gobiernos y pueblos hermanos. El apoyo que hoy tiene esta causa argentina, dentro y fuera, se debe precisamente a la sensatez, firmeza y sentido que por primera vez tiene esta política de estado.

A mí me parece que, dada la trascendencia histórica del asunto, y el respeto que nos merece la inmolación de 649 compatriotas, no está bien frivolizar la cuestión.

A mí me parece que, dada la trascendencia histórica del asunto, y el respeto que nos merece la inmolación de 649 compatriotas, no está bien frivolizar la cuestión. Por eso Lanata se equivoca también, en mi opinión, con esa chicana de fusilar a los malvinenses o darles planes trabajar o tarjetas SUBE.

Y además se dice fácil que “hay que poblar Malvinas, integrarlas: médicos argentinos trabajando en sus hospitales, malvinenses estudiando en Río Gallegos, trabajadores temporales en uno y otro lado”. Lanata sabe perfectamente que en el estado actual del conflicto, y en particular desde la disparatada invasión que improvisaron los dictadores, eso es imposible. Tanto que, justamente, la única posibilidad de que todo eso se consiga será logrando que Inglaterra se siente de una vez a negociar.

No puedo creer que Lanata no vea esto, porque sé de su inteligencia y agudeza. En todo caso, parafraseándolo, me parece que está tan cegado que no puede ver la realidad. Si no, debatiría este asunto con la altura que el asunto merece..

http://www.lanacion.com.ar/1446371-refutacion-a-jorge-lanata-sobre-las-malvinas

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