Crecer y distribuir. Esa es la cuestión…

Posted on 17 diciembre 2011

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¿De crecer a tasas chinas a crecer en “Argenchina”?

Por , el 1 de diciembre de 2011

Voy a citar dos textos que sirven algo para pensar lo que está ocurriendo en la Argentina y lo que puede ocurrir. Los voy a poner sobre la mesa a modo de preguntas, de líneas para pensar cuáles son las tensiones que se avecinan. No estoy describiendo las tensiones que se avecinan, sino aportando algunos elementos para pensarlas. Espero que se entienda.

Agrego en forma breve lo que creo que es importante del contexto. La Argentina viene creciendo desde 2003 a un promedio de más de 7 puntos por año (incluido el mal año 2009). Y ahora, según el Presupuesto y las estimaciones privadas, puede pasar a crecer alrededor de la mitad de ese promedio en 2012.

La Argentina es un país latinoamericano en el que las mejoras en la calidad de vida de la población y las mejoras sociales se han dado con mucho pataleo de algunos sectores de las cúpulas empresarias, digamos, pero siempre en momentos en que esas cúpulas empresarias también ganan. Son conocidos los estudios que señalan cómo durante el primer peronismo se beneficiaron fuerte las empresas extranjeras de la cúpula empresaria. También los trabajadores. También la “burguesía nacional”. Pero también las empresas extranjeras.

Aquí y ahora, en nuestros países, en Sudamérica, tenemos una reducción de la pobreza, en un marco en el que cuesta mucho convertir eso en que se angosten los márgenes de desigualdad. Se meten millones de brasileños en los “sectores medios” pero la cúpula de la FIESP se convierte en más poderosa también. Y el sector financiero brasileño ni te digo. Sin las políticas públicas de los gobiernos latinoamericanos, la situación sería tantísimo peor, desde ya. No es viento de cola y hacer botellas, eh. Ojo.

Bien. En ese contexto. ¿Cómo se va a pasar a distribuir el “costo” que implica pasar de crecer al 9 por ciento a pasar a crecer a la mitad? ¿Todo el costo lo pagan los asalariados y sectores con ingresos fijos? ¿Todo lo paga el capital?

¿Cómo se administran esas tensiones? Con política, es la única frase concreta que se me ocurre. Pero claro, la política se va definiendo día a día y no la define sólo un liderazgo sino también relaciones de fuerza y varias cosas más.

Voy a citar ahora un texto muy conocido en nuestro país de Dani Rodrik (economista de Harvard, si no heterodoxo, “industrialista”, al menos, diría yo). Vino en 2005 a la Argentina invitado por Techint y planteó más o menos lo siguiente:

  • Rodrik plantea que lo que distingue a Asia de América Latina es la vigencia allí de lo que llama un “enfoque productivista” en las políticas económicas. (Aclara que aún hoy Asia es más pobre que América Latina, guarda, pero crece a un ritmo más fuerte).

  • ¿Qué es el “enfoque productivista”?: Uno en el que “la perspectiva de diseñadores de política económica y líderes políticos” es la de “ocuparse en primer lugar -y antes que cualquier otra cuestión- de la salud de los productores reales: las empresas, las industrias y sectores económicos“.

  • No es bueno según ese enfoque “que el Estado mantenga distancia del productor”. Así, “las autoridades interactúan intensamente con ellos: les toman el pulso, los escuchan, responden a las necesidades planteadas”.

Hasta acá, los elementos del “enfoque productivista” que parecen ser una mera opción pro-empresa. Pro-capital. Ahora, ¿qué otros elementos conforman ese enfoque?

  • El Estado, que no mantiene “distancia” con las empresas ni tiene “desconfianza” de ellas “premia y castiga” a las empresas cuando así se requiere.

  • Las  políticas monetarias, cambiarias y financieras se plantean “pensando principalemente en el sector real (y no en las variables nominales)”.

  • “La estabilidad de precios es un objetivo importante pero no más importante que el empleo. Cuando hay conflicto de objetivos, las variables de ajuste no son el empleo, el producto y la actividad real; son el tipo de cambio y las políticas financieras consiguientes , es decir, impuestos a las actividades financieras y otras restricciones a los flujos de capital)”.

  • Finalmente, las autoridades “no descuidan la estructura de producción”. No es lo mismo producir cualquier cosa. La famosa “computer chips are not the same as potato chips“.

  • “El mejoramiento de la estructura de producción y las capacidades tecnológicas locales no se deja a las fuerzas del mercado. Son objetivos públicos prioritarios”. “Lo que un país produce importa para su salud de largo plazo”.

Las políticas frente a las empresas tienen así dos caras. Hay “zanahorias” (exenciones impositivas, créditos blandos, subsidios a las exportaciones, infraestructura o insumos más accesibles, acceso preferencial a mercados, exención de tramitaciones legales o burocráticas) y “palos”. Dice Rodrik:

  • “… los palos son un complemento necesario de las zanahorias. Los gobiernos deben tener la capacidad de castigar a las empresas incumplidoras (retirando el apoyo, por ejemplo) . Los mejores esquemas de incentivos tienen un palo automático. Los subsidios a las exportaciones, por ejemplo, recompensan sólo a aquellas empresas que alcanzan niveles de productividad para competir internacionalmente: para recibir el subsidio, las empresas deben demostrar que aguantan la exigencia de los mercados internacionales”.

En ese sentido, “una implicancia importante es que la política industrial exitosa depende menos de la capacidad de elegir los ganadores como de la capacidad de dejar caer los perdedores”.

Las conclusiones son claras y más o menos conocidas. En América Latina y Asia hubo política industrial. Pero en Asia hubo “zanahoria y palo”, y en América Latina sólo “palo”.

Otro elemento más: la distancia justa entre empresarios y burócratas es un arte. Si están “muy cerca”, los burócratas quedan capturados y a merced de los empresarios”. Si están “muy lejos”, no se pueden desarrollar las políticas industriales adecuadas porque los saberes de aquello que se necesita están en el sector privado. “El modelo adecuado se encuentra entre estos dos extremos. Se trata de alcanzar una colaboración y coordinación estratégicas entre sector privado y público con el objetivo de descubrir los cuellos de botella más significativos”.

Fin de la cita. Alguna primera conclusión es que este esquema no es exactamente el que suele plantear Techint. Puede ser el que plantee en congresos y simposios, pero no el que plantea en la real realidad de la milanesa. La segunda conclusión es que la idea de que el Estado debe “ocuparse en primer lugar -y antes que cualquier otra cuestión- de la salud de los productores reales: las empresas, las industrias y sectores económicos” tampoco es, por caso, lo que ganaría una encuesta entre los editores de Artepolítica si hiciéramos una encuesta. Fino el equilibrio. Para pensar.

Voy a citar un segundo texto, de Atul Kohli (Cambridge). Este buen señor plantea tres tipos ideales de Estados. Uno, el neo-patrimonial, viene a ser, por ejemplo, un Estado africano con todas sus particularidades. Luego tenemos los “cohesivo-capitalistas” (parecidos a los de “mentalidad productivista” de Rodrik) y los “fragmentados-multiclase” (parecidos a los latinoamericanos.

En los Estados “fragmentados-multiclase” las alianzas que sustentan el poder son amplias y requieren de un manejo constante. La cuestión de la “legitimidad” es algo que se revalida seguido y sobre lo que no se puede uno hacer el zonzo. Sus líderes se tienen que ocupar de varios objetivos a la vez. La industrialización y el crecimiento económico es un elemento entre otros de importancia. Como pueden ser la distribución del ingreso, la situación del agro, el sostenimiento de la soberanía nacional, etc.

En los Estados “cohesivo-capitalistas” (como los del Este asiático), el objetivo del crecimiento económico y la industrialización va ligado al de la seguridad, hay una cercanía o unión muy importante entre burócratas y capitalistas, la política está muy controlada desde arriba, la legitimidad “desde abajo” no es un tema y el Estado es fuertemente intervencionista.

Fin de la segunda cita. Para pensar.

Como tercer elemento para tener en la cabeza yo recordaría que el período de crecimiento económico continuado más cercano que conocemos es la parte de la “segunda fase” de sustitución de importaciones que va del 63 al 74. Fijémonos que, como bien nos enseñó Guillermo O’Donnell, el Estado trató de enfrentar la segunda parte de ese período de crecimiento y trató de pegar un cierto salto, cerrándole la persiana a la cuestión de la legitimidad política.

Temas para poner sobre la mesa frente a una hoja de ruta muy pero muy borrosa y por completo inédita. En el marco de una crisis financiera global como no se recuerde, además. Pavadas, bah.

http://artepolitica.com/articulos/%C2%BFde-crecer-a-tasas-chinas-a-crecer-en-argenchina/

 

NDE: el texto pertenece al blog Artepolitica.com. Las ilustraciones, fotos y cuadros corren por cuenta del autor del presente blog.

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