equipo que gana, no se toca by rey

Posted on 13 diciembre 2011

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La frase pertenece al mundo del fútbol y, a la vez, responde a la sabiduría popular. ¿Para qué hacer cambios cuando se viene de un triunfo? La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, coincidieron en la cantidad de modificaciones en sus gabinetes. Sólo sumaron tres nombres a sus elencos ministeriales. Ambos privilegiaron la capacidad, la experiencia de gestión y, en especial, la lealtad. La distancia ideológica que separa a estos dirigentes no es obstáculo para la aplicación de un similar razonamiento político. Cualquier dirigente exitoso trata de ratificar su liderazgo y el rumbo político elegido después de recibir el respaldo popular.

La presidenta sólo movió las fichas obligadas. Se podría decir, por el perfil de los nuevos funcionarios, que CFK hace una opción preferencial por los profesionales jóvenes cada vez que debe sumar colaboradores. Juan Manuel Abal Medina, de 43 años, pasó de la Secretaría de Comunicación a la Jefatura de Gabinete. Si bien proviene del progresismo, militó en el Frente Grande, porta un apellido cargado de significado dentro del peronismo. Su padre fue un estrecho colaborador de Perón y su tío, Fernando, uno de los fundadores de Montoneros. Es un hombre formado en el ámbito académico y representa el cristinismo puro y duro. Reemplaza a Aníbal Fernández, quien por primera vez en diez años pasará a un segundo plano de la política. Casi un exilio dorado: allí podrá ejercer su filosa oratoria aunque lejos de “la cocina” del poder que tanto lo seduce.

Alfredo Scoccimarro fue el encargado de anunciar la conformación del nuevo gabinete casi como si se tratara de un mero trámite administrativo. Esa fue otra señal. El vocero presidencial es visto como uno de los eventuales reemplazos de Abal Medina en Comunicación. Un área clave, allí se deciden las estrategias comunicacionales del oficialismo y, nada menos, las pautas publicitarias.

En Economía el cambio de línea es más imperceptible todavía: Hernán Lorenzino fue promovido de Secretario de Finanzas a titular del Ministerio. Este nombramiento despeja especulaciones sobre cortocircuitos entre la primera mandataria con su vicepresidente Amado Boudou. El funcionario “rockero” no pasa por su mejor momento pero tampoco transita el desierto como apuntaron algunos medios. Deberá sí, superar el karma de los vicepresidentes. Más allá de la calificación “de concheto” que le disparó hace una semana y de cualquier interpretación interesada, hasta ahora la presidenta lo privilegió al elegirlo como compañero de fórmula, al designar a Lorenzino como su reemplazante y al impulsar a Roberto Feletti, otro colaborador de Boudou, como presidente de la Comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados. La confirmación de Diego Bossio al frente del Anses también fue una buena noticia para el ex Ministro.

Un día después de su nombramiento, Lorenzino anunció que la reestructuración de la deuda soberana –es un especialista en el tema– será una prioridad. Aunque no mencionó al monstruo, tal vez para no invocarlo, la lucha contra la inflación es el otro gran tema de su agenda. Todo con el telón de fondo de la puja salarial y las posibles consecuencias de la crisis internacional.

En Agricultura fue designado Norberto Yahuar, un patagónico que dejó a Mario Das Neves justo a tiempo. En una escena de peronismo explícito, este año enfrentó al gobernador de Chubut impulsando la candidatura del kirchnerista Carlos Eliceche. Se desempeñaba en la Subsecretaría de Pesca y reemplazará a Julián Dominguez, quien presidirá la Cámara de Diputados.

El resto, es el mismo equipo que saludó en el atrio ante el aluvión de votos del 23 de Octubre. Julio De Vido, a quien se sindicaba como número fijo para Economía, seguirá en su puesto y en la primera línea de muchos conflictos. Tiene a su cargo la relación con Hugo Moyano y la CGT, con los empresarios, con los intendentes y gobernadores, y el desmantelamiento de los subsidios. De Vido, junto a sus colegas Nilda Garré, Alicia Kirchner, Carlos Tomada, Florencio Randazzo y los secretarios Carlos Zanini, Oscar Parrili y Guillermo Moreno, conforman el centro operativo de la gestión.

En la mala costumbre de expresar noticias deseadas y no hechos reales, algunas usinas periodísticas y políticas daban por finiquitada la gestión del polémico Secretario de Comercio. Más allá de algunas barrabasadas que llevan su firma, la última fue el anuncio de una supuesta canasta navideña para cuatro personas al costo de cien pesos, Moreno está más firme que nunca. Si alguna vez emigra de su puesto será hacia un lugar mejor.

El sábado, la presidenta expondrá ante los legisladores su plan de gobierno. Tampoco allí habrá sorpresas. Defender “el modelo”, apostar a la diversificación productiva, alentar la innovación tecnológica, mejorar la educación, ampliar derechos sociales, restringir la venta de tierras a extranjeros, profundizar la integración regional, entre otros temas.

Finalmente le tomará juramento Julio Cobos. Más allá de la sinuosa figura del vicepresidente, a esta altura un cadáver político, eso es lo que corresponde. Y otra vez fue la presidenta la que puso las cosas en su sitio. Los alcahuetes y el fuego amigo serán inevitables en  el segundo mandato que comienza.

Los nombres de Mauricio

El Jefe de Gobierno porteño emprendió el mismo camino. A Macri no hay que explicarle el significado de una frase futbolera. El triunfo de su delfín en Boca ratifica su olfato. Cuando las cosas salen bien, sólo hay que cambiar lo justo y necesario. El peronista Emilio Monzó, quien fuera intendente de Carlos Tejedor y ex funcionario del gobierno de Daniel Scioli, ocupará el flamante Ministerio de Gobierno. El gesto hacia el peronismo no kirchnerista es claro. La carrera al 2015 ya comenzó. A cargo del Ministerio de Modernización del Estado, la otra novedad, estará Andrés Ibarra, ex gerente general de Boca y ex responsable de Infraestructura Escolar. Un hombre cuestionado pero de total confianza. De eso se trata.

El otro cambio es obligado: Carolina Stanley va a Desarrollo Social en reemplazo de la vicejefa de gobierno María Eugenia Vidal. La nueva ministra es hija del conocido banquero del Citybank. Está claro que Macri elige bien a las mujeres que lo acompañan: inteligentes, lindas, leales y ambiciosas. Después de proyectar a Gabriela Michetti al firmamento político nacional, ahora María Eugenia Vidal es la nueva estrella del gobierno porteño. Junto a Rodríguez Larreta y Monzó tendrá la misión de defender y explicar la gestión. El trío intentará mejorar la relación con el gobierno nacional. Todo un desafío.

http://www.reynaldosietecase.com.ar/2011/12/08/equipo-que-gana-no-se-toca/

Nota publicada en Diario Z, en su edición del 8.12.2011 – Ilustración: Juan José Olivieri

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