“cuando el Estado está ausente, aumentan los conflictos”

Posted on 5 diciembre 2011

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Si hay un lugar donde habitan muchas personas y nadie se ocupa de brindarles derechos, comienzan los hechos de violencia.

Otro crimen en la 
lucha por la tierra

Por Sebastián Premici El padre Pepe Di Paola evalúa la situación de Santiago del Estero, luego del asesinato del militante del Mocase, Cristian Ferreyra

El sacerdote Pepe Di Paola, dejó la Villa 21-24 en la Ciudad de Buenos Aires por las amenazas recibidas, y realiza ahora su trabajo social junto con las comunidades campesinas del departamento santiagueño de Alberdi. En una entrevista con Debate, analiza la situación de los pequeños productores que están en situación de vulnerabilidad por no tener la posesión de sus tierras.

¿Por qué un conflicto por la posesión de un campo en Santiago del Estero terminó con la muerte de un militante del Mocase?

No me sorprende este tipo de situaciones. Los curas que trabajamos en los distintos departamentos de la provincia vemos que, cuando existe algún conflicto relacionado con la tenencia de la tierra sin resolución, el tema se agrava. Aquí se dio un proceso de mucho progreso económico, se firmó el acta de reparación histórica para los pueblos originarios, hay muchas obras que están en curso pero, así y todo, existe una fuerte cuenta pendiente, que es el tema de la tierra. En un mismo campo suelen vivir muchas familias. En Fisco Grande hay un paraje donde viven 14 familias desde hace muchísimos años. La gobernación hizo caminos, prepara el tendido eléctrico y la llegada del agua. Justo ahora, que el Estado comenzó a hacerse presente en este lugar, llegó un empresario reclamando ser el dueño de esa tierra. Hay que respetar a los que viven ancestralmente en un lugar. Por eso el Gobierno, en todas sus dimensiones, debería generar los mecanismos necesarios para que los pequeños productores salgan fortalecidos.

¿La ausencia del Estado se ve cuando la tierra adquiere un valor financiero por sobre su anclaje social?
Uno espera que el progreso que se ve y palpa pueda distribuirse hacia todos los habitantes y campesinos, y no para un empresario que viene de afuera. El santiagueño no tiene rechazo hacia los inversores; lo único que quiere es darle la posibilidad a su familia de tener un lugar propio. Debería existir una regulación general (nacional) para legislar la tenencia de la tierra.
¿Y cómo debería ser esa legislación?


Muchos campesinos tienen el derecho de posesión, pero les falta el de propiedad reconocido por el Estado. Después, los gobiernos deberían realizar un acompañamiento técnico de los pequeños productores para asesorarlos. Por ejemplo, se habla de realizar una especie de moratoria de varios años para que se determinen entre las organizaciones campesinas y los gobiernos provinciales los mecanismos para regularizar los conflictos alrededor de la tierra. Luego de la muerte del militante del Mocase, el gobernador Gerardo Zamora dispuso la suspensión de los desmontes y desalojos por 180 días. Hay proyectos de ley en el Congreso sobre estos temas. Son distintos caminos para encontrarle una solución a un problema que se da en distintas partes del país.
¿Los desmontes y desalojos en la provincia están relacionados con el avance de la siembra de soja?

Hay muchos campos sojeros que antes no se veían. Con el tiempo, hubo un cambio geográfico. Es una realidad insoslayable que no debería colisionar con los intereses de los pequeños productores. La ayuda del Estado debería ser clara, beneficiar a las familias que se criaron en un lugar determinado, donde sus abuelos vivieron y murieron. Desconocer esta realidad provoca que se generalicen hechos de violencia. Personas que han vivido casi toda su vida sin acceso al agua, ni a la electricidad y ahora empiezan a ver un cambio en este sentido, tienen el derecho de poder acceder a su tierra sin el temor de ser desalojadas por ningún empresario.
¿Y por qué cree que se llegó a un extremo tal de violencia?
A partir de mi trabajo en las Villas de Buenos Aires pude ver que cuando el Estado está ausente, aumentan los conflictos. Si hay un lugar donde habitan muchas personas y nadie se ocupa de brindarles derechos, comienzan los hechos de violencia. En las villas porteñas se daba una situación alrededor del tema habitacional, los más fuertes arremetían contra los más débiles. Ésta es la ausencia del Estado: cuando los más fuertes avanzan sobre los más débiles. Si hubiera habido otro diálogo con los campesinos, no habría que lamentar esta muerte.
¿Cuál es el clima que se vive en Santiago del Estero?
Hay un deseo generalizado de encontrarle a este tema una solución, para que no se repitan estos asesinatos. Hay cierta incomprensión alrededor de estos hechos. Por ejemplo, los que viven en las villas urbanas tampoco quieren irse de su lugar. Hay que entender lo que significa pertenecer a un lugar. En Buenos Aires decían que los villeros no se querían ir porque iban a tener que pagar la luz. Eso es gorilismo. Se quieren quedar porque hicieron de un basurero su barrio. Y en Santiago del Estero ocurre lo mismo. Hicieron de la tierra su lugar, donde muchos vivieron y murieron. Los campesinos aman el monte, el campo.

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