El conflicto educativo en la Ciudad, en palabras de una maestra.

Posted on 26 octubre 2011

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El conflicto educativo en la Ciudad, en palabras de una maestra.

El nuevo proyecto educativo genera malestar en los docentes porteños
Por Andrea Verónica Fernández

En el transcurrir de mediados de septiembre y principios de octubre, hizo su aparición el malestar, una vez más, entre los docentes que se desempeñan en la Ciudad de Buenos Aires. Si dicho malestar ocurridos meses atrás se debía a las mejoras solicitadas respecto del salario docente, ahora está focalizado e intensificado en una preocupación aún mayor: la propuesta del nuevo proyecto educativo, elevado por el Ministerio de Educación y respaldado por la jefatura de gobierno de Mauricio Macri.

Desde una perspectiva renovadora, el nuevo proyecto, denominado “Democratización, Transparencia y Modernización de la Clasificación y Designación Docente”, elaborado por el Ministro Esteban Bullrich, propone una reforma al Estatuto del Docente (creado en 1958) que, por tanto, trae consigo una amplia modificación del Sistema Educativo vigente. Veamos que sostiene dicho proyecto.

El eje central del nuevo plan educativo, propuesto por Bullrich, es la eliminación de las 14 Juntas de Clasificación existentes, con el fin de crear una “Oficina Única de Clasificación Docente”. Es decir, que unificaría en un único organismo todas las tareas que tienen a su cargo cada una de las Juntas de Clasificación.

Ahora bien, ¿qué son las Juntas de Clasificación? Dichas Juntas son organismos que están distribuidos en 14 secciones (según cada nivel educativo y cada zona dentro de los mismos), cuyas tareas son llevadas a cabo por personal docente. Su función primordial reside en la designación y el nombramiento de los cargos, ascensos y concursos de los docentes, inscriptos en la Municipalidad de Buenos Aires. Año a año dichas Juntas elaboran los listados de docentes que se inscriben en cada distrito de la Ciudad, en los cuales, bajo un sistema de puntajes, cada docente está valorado en función del puntaje que posee, adquirido por títulos o cursos, estableciendo así un orden por mérito, lo que le permite acceder a los cargos por carrera docente y teniendo en cuenta cómo haya sido su desempeño en cada escuela.

Retomando la idea central del nuevo proyecto elevado por Bullrich, lo que éste propone es derogar las 14 Juntas de Clasificación, que están actualmente en funciones, para reducirlas a una “Oficina Única de Clasificación Docente” que, tal como es denominado, tendrá como función principal la selección y clasificación del personal docente.

Ahora, ¿qué características tendría dicho organismo? En primer lugar, estaría integrado por personal no docente, siendo posible que esté conformado por miembros provenientes del Ejecutivo, tal como lo señaló el ministro Bullrich. Lo que no sólo sería ajeno a los docentes, sino que además les privaría de participación alguna en las tareas de dicho organismo único.

Y en un segundo punto, dicha Oficina Única llevaría a cabo la tarea y responsabilidad de crear un sistema que permita la clasificación de los docentes de manera “automática” y, por consiguiente, que facilite la designación de los cargos docentes, implementando así un sistema que alcance a cubrir todas las demandas respecto de los mismos.
Con ello, el ministro Bullrich aseguró que dicha reforma al Estatuto del Docente traerá consigo la implementación de un sistema “democrático, organizado y transparente”, que favorezca una amplia mejora en la calidad del Sistema Educativo, modernizándolo en pos del uso de la tecnología a favor de la educación y de “achicar” la tarea de 14 Juntas de Clasificación en una Oficina Única, que requiera de menor número de personal y sea más eficiente.

Sin embargo, la elevación del nuevo proyecto por parte del Ministerio de Educación no restó demasiado tiempo en hacerse sentir en los docentes porteños y con ello, el malestar hacia la nueva medida a implementar, lo que trajo consigo los recientes paros por parte de los gremios y sindicatos docentes en repudio a dicho proyecto.

¿Cuáles son las razones? En primer lugar, con la idea “simplificar” las tareas de dichas Juntas en un único sitio y de implementar un nuevo sistema casi “automático” que determinará la designación de los cargos docentes, se estaría retornando a lo que vulgar y antiguamente se denominó la “dedocracia”. Un sistema que, bajo un criterio de clasificación automática que aún es incierto,anularía los criterios de clasificación, tales como la distinción por títulos, cursos, antecedentes o años de antigüedad, que actualmente tienen las Juntas de Clasificación para elaborar los listados docentes y designarlos en sus cargos de acuerdo al orden de mérito en que se hallen en los mismos.

Y, por otra parte, siendo la “Oficina Única de Clasificación Docente” un organismo que sólo estará a cargo de personal no docente y, en vistas, de ser perteneciente al Ejecutivo, se anularía toda participación de los docentes en el sistema de designación de los cargos y ascensos en la carrera de los docentes. Lo que sería una medida arbitraria, al dejar desprovistos a los trabajadores de la educación de la posibilidad de aportar su labor en dicho organismo, con el simple pretexto, expresado por el ministro Bullrich, de que “Hoy se encuentran trabajando 300 docentes, leyendo legajos de otros docentes, cuando podrían estar dando clases, preparando contenidos para los alumnos, en lugar de estar haciendo el trabajo que podría hacer una computadora”(1).

El nuevo sistema, según lo señalan fuentes del Ministerio de Educación, está en vistas de ser implementado. Sin embargo, en un intento por escuchar a los docentes, lo cual no suele hacerse muy efectivamente, el nuevo proyecto podría sufrir modificaciones por parte de los legisladores, en pos de avanzar hacia un consenso.

Una vez más, la voz de los docentes porteños intenta hacerse valer, en un renovado reclamo de derechos y de valores, bajo una jefatura de gobierno., que escasa y realmente pobre atención ha depositado en la escuela Pública y, por consiguiente, en los docentes que en ella desempañan su labor día a día. Un reclamo que no cesa, y que no cesa de no ser escuchado.

Como es de ocurrir en este país, y particularmente con la educación, nuestro Sistema Educativo continúa atravesando situaciones de malestar más que de bienestar, de discusión más que de diálogo, de puja por la coexistencia de valores e ideas entre el gobierno de turno y los docentes porteños, que no consiguen conciliarse unas a otras con el fin único de lograr el bienestar general para todos los docentes y demás trabajadores de la educación, en virtud de alcanzar un sistema educativo de calidad para nuestros niños y futuras generaciones.

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