“La oposición nunca tuvo en claro lo que venía a ofrecer”

Posted on 29 agosto 2011

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Manuel Mora y Araujo, sociólogo y analista político, evalúa el escenario poselectoral, la naturaleza del voto a
Cristina y los cambios posibles en el sistema político

 

Sociólogo, consultor político y analista con varias décadas de experiencia en la evaluación de campañas, elecciones y escenarios, Manuel Mora y Araujo analiza el triunfo de Cristina Fernández de Kirchner, la deficitaria performance que tuvo la oposición en las primarias del domingo 14 y el complicado panorama para sus presidenciables de cara a octubre. “Alguien tendría que salir a pelearle votos a Cristina y, honestamente, no veo ni a Alfonsín ni a Duhalde con capacidad de hacer eso”, dice el director de la consultora Ipsos Mora y Araujo. Además, habla de los distintos criterios utilizados en la seguidilla de comicios que se dieron hasta aquí y del carácter vacante del liderazgo opositor,  al tiempo que traza algunos esbozos sobre el futuro del sistema político. 


El triunfo de Cristina estaba dentro de lo que podía considerarse previsible y tenía su lógica. Ahora, lo que sorprende es la enorme brecha que le sacó al resto de los candidatos.
Ya las encuestas previas decían algo de eso. Las nuestras, por ejemplo, lo mostraban. Por ese lado, no hubo ninguna sorpresa. Cristina podía sacar 45 o 47, o lo que finalmente sacó. Pero el resto apenas pasaba el diez por ciento. Esto era así. 

Las encuestas, usted dice, ya anunciaban eso. ¿Y en términos más de análisis político? Muchos tenían en mente otro escenario.     
En términos de análisis político, obviamente, es más fácil hablar el día después, con el resultado en la mano. Sin embargo, escribí algunas cosas en Perfil, hace unos meses, donde avizoraba cosas parecidas a las que finalmente se dieron. No hubiese puesto una ficha al pleno de que Ricardo Alfonsín sacaría nada más que el doce por ciento, pero sí que no pasaba del quince. ¿Por qué? Básicamente porque en la oposición no hay propuestas, y esto sí que lo vengo diciendo desde hace rato. No quiere decir que tenga que existir una plataforma ambiciosa, cerrada y definitiva; pero sí, por lo menos, alguna idea sobre qué te están queriendo vender. La oposición nunca tuvo en claro lo que venía a ofrecer. Y no tuvo llegada a la gente. 

Queda la sensación de que se combinó un reconocimiento a la gestión del oficialismo con un castigo a la fragmentación opositora y esa incapacidad de ofrecer una alternativa al kirchnerismo que usted marca. 
No creo que haya sido castigo; más bien, indiferencia. Así como se presenta la oposición, con esa división, con candidatos que no seducen y sin un discurso interesante, no conmueve a nadie. De hecho, el que me pareció más interesante fue Hermes Binner. Con mucho menos tiempo de campaña y muchos menos recursos, desde luego, casi obtuvo la misma cantidad de votos que Alfonsín y Eduardo Duhalde. 

Binner, de alguna manera, ¿puede tener un techo más alto?
Le veo más perspectiva de crecimiento. Hay que ver si puede o no tener el techo más alto, pero está ahí en condiciones de pelear ese lugar.

¿Qué puede cambiar de acá a octubre? Una lectura posible es que tanto Alfonsín como Duhalde tienen más para perder que para sumar. 

Si Cristina mantiene esta intención de voto, se acabó la historia. Hay un supuesto que dice que las personas que fueron a votar en la interna al Frente para la Victoria no cambiarán su elección. Es un supuesto, pero más que probable. A partir de lo que pasó el domingo, la única alternativa de la oposición es quitarle votos a Cristina; no quitarles votos a los demás, como ellos esperaban que ocurriera. Alguien tendría que salir a pelearle votos y, honestamente, no veo ni a Alfonsín ni a Duhalde con capacidad de hacer eso. Y no son pocos los votos que tendrían que pelearle sino más del diez por ciento. 
Por lo menos. Cosas de ésas han pasado en algunos países, y en otras circunstancias, pero no creo que éste sea el caso. Tiene que darse una campaña espectacular de la oposición, con un mensaje fuertísimo, con una capacidad de convicción impresionante. Ahora, ¿para decir qué? Supongo que podría hacerse fuerte en dos o tres temas en los cuales el Gobierno no anda bien. La inseguridad o la inflación, por ejemplo. Pero, al mismo tiempo, hay que ser creíble, atractivo y que haga pensar que, si esas cosas van a mejorar, no van a empeorar otras que ahora andan bien. Es casi imposible, pero se puede concebir esa posibilidad.   

Los números finales de la oposición, incluso muy por debajo del quince por ciento, hablan de que la crisis de esa expresión política es más dura de lo que se suponía. ¿Hay algo de eso?
Es muy profunda. Demasiado profunda. 

Más allá de estos resultados y especulaciones, se habló mucho en estos días de la naturaleza del voto, dada la disparidad de criterios que se dio en la elección de la Ciudad y la de Santa Fe, por un lado, y la nacional, por el otro. ¿Cómo lo explica?
Creo que es una de las cuestiones más interesantes de este momento político argentino. El elector diferencia cada vez más el voto local del voto nacional. Es decir, la gente vota localmente sobre la base de parámetros locales, con otros ejes y otras coordenadas. Puede, incluso, darle la espalda al candidato que Cristina designe, por más que, en términos nacionales, esté de acuerdo con ella. El voto a los oficialismos es el otro aspecto de esta cuestión. El que está en el gobierno tiende a ganar. En algunos casos fue muy peleado, en otros, no; pero el único oficialismo que perdió fue el de Eduardo Brizuela del Moral, en Catamarca.  

¿Se puede decir que lo que hubo fue un voto por la gobernabilidad, un voto pragmático y más bien desideologizado? ¿O hay otros componentes?
 No, es así. Hubo un voto pragmático, desideologizado, de gente que vota para decir que por acá andamos bastante bien y no hay ninguna razón para cambiar de caballo a mitad del río. Eso es. Sobre todo, cuando no tengo otros caballos atractivos. 

… 

¿Cómo explica el fenómeno Elisa Carrió? En 2007 obtuvo el segundo lugar en las presidenciales. En 2011 perdió casi todo su caudal de votos.
Carrió entró en un período de desgaste que parece difícil de revertir. Una posición netamente opositora, sin matices, es una mala oferta en la Argentina de hoy para conseguir votos. Quedó demostrado. En todas partes, les va mejor a quienes tienden a tener una actitud más constructiva, con dirigentes que pueden decirse que tal o cual gobierno no les gusta, pero que no se oponen a todo. Ella es oposición absoluta y cerrada. Y es absolutista en casi todo. Eso no va, menos para los electores de la Argentina de hoy. 

Macri y Cristina, ¿se eligen como rivales? 
No lo sé. Tal vez. Macri, más que elegirla como rival, tiene que pensar en hacer una construcción política hacia adelante. Y ella, no sé lo que quiere como rival. Creo que no quiere rivales, más que nada. 

Lo que parece cierto es que Macri se perfila para liderar ese espacio opositor. ¿Es así?

Es uno de los que se perfilan, es cierto. De todos modos, es temprano para hablar de eso. Me parece que Binner puede tener todavía una línea de crecimiento posible más que los demás. En el radicalismo no veo figuras que puedan cumplir ese rol. Y, después, hay algunos gobernadores…

Cristina obtuvo un respaldo rotundo; y ese respaldo, de alguna manera, le otorga mayor margen para amortiguar y postergar las acechanzas que pudieran darse, como, por ejemplo, en la disputa por la sucesión de 2015, que se preveía que se iniciase más temprano que tarde. 
Creo que tiene mayor margen de maniobra, es cierto. Pero hay que ver si mantiene en imagen positiva este caudal electoral, y por cuánto tiempo. Hay que ver, también, cómo queda la composición del Congreso, que es un análisis que no tengo hecho. Si Cristina logra una holgada mayoría, va a tener mucha comodidad. Pero si no la tiene, va a estar muy limitada. Además, tendrá que pasar por la prueba de 2013, que es un dato no menor, en donde puede perder votos, porque el criterio que elige el ciudadano en las elecciones legislativas de mitad de término es otro. Y, como se dijo, suelen ser complicadas para los gobiernos. Puede quedar con no mucho resto ante una sucesión que va a ser un lío bárbaro… 

¿Un lío bárbaro? 
Sí, porque va a haber varios aspirantes de los distintos núcleos que hoy conforman este mosaico complejo que es el kirchnerismo. 

Por Néstor Leone

http://www.revistadebate.com.ar/2011/08/19/4336.php


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