Clase media y kirchnerismo. Interesante reflexión.

Posted on 20 agosto 2011

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La clase media, la vivienda, los pobres y la ideología

Publicado por Gerardo Fernández
La carta que reproduje en el post anterior me parece muy rica en contenido ya que  dispara una serie de nociones que hacen al núcleo del dilema de vastos sectores medios. Cuando la señora dice que sus nietos:

“No gozan del subsidio universal por hijo porque sus padres, con sendos títulos universitarios, tienen trabajo, aunque muchas veces no llegan a fin de mes.”
Está desconociendo que esos chicos no reciben la AUH porque ya la cobran sus padres en sus respectivos sueldos. No viene mal repetir, una vez más, que la Asignación Universal es el equivalente al salario familiar que cobra un padre desocupado. En realidad hay hasta gente del palo que cree que la AUH es un Plan como el “Jefas de Hogar” y tantos otros.
Sigamos con la carta. Es cierto lo referido a la imposibilidad de los sectores medios de acceder a vivienda propia. Acá tenemos, creo, uno de los grandes desafíos del segundo gobierno de Cristina. Me parece que el llegar con la AUH en plenitud a los niños que aún no la reciben y el tema de la vivienda es central.
Pero el final de la carta es espectacular:

“Estoy más que segura de que ésta es la situación no sólo de mis nietos, sino de miles de chicos de clase media que sufren la desigualdad de este modelo.”
Acá irrumpe en todo su esplendor el drama de cierta clase media que se siente marginada por un modelo que prioriza a los que menos tienen. Y ojo que es interesante el planteo y no hay que tomarlo a la ligera porque estamos ante un sector que siente que de alguna manera se le está quitando privilegios para otorgárselos a otro del que, honestamente, no se siente responsable por sus desventuras. Esta señora en un punto tiene derecho a reclamar y sentirse no debidamente contemplada y me parece que desde el oficialismo tenemos que escuchar este reclamo, entre otras cosas porque no está en nuestra cosmovisión castigar a la clase media.
Nuestra idea de sociedad contempla sus derechos tanto como los de quienes están en la miseria. Lo que se impone es tener capacidad para transmitirle a los sectores  medios, primero que no sólo no se les está quitando nada para dárselo a los pobres sino que se les está dando realmente muchísimo, lo que no quita que por ahí no les alcance. También tenemos que ser muy precisos en demostrar que muchas veces hay sectores de la clase media que creen de buena fe que deberían estar muchísimo mejor que lo que están y por ahí, o no han hecho los méritos suficientes para lograrlo, o les ha faltado capacidad y/o destreza, o bien tienen una retribución justa pero les parece poco.
Lo central, empero, es mantener el diálogo con este sector y en ese contexto ser muy claros en la explicitación de que en toda sociedad hay prioridades y que mientras haya sectores desprotegidos, el conjunto de la sociedad deberá aportar con algún nivel de privación en pos de arrancar de la miseria a los compatriotas que la siguen padeciendo. Pero fundamentalmente hay que trabajar en las fuertes raíces de individualismo que siguen alimentando ideológicamente a la clase media  y hay que trabajar muchísimo para deconstruir ese imaginario que le hace suponer al clase media que el pobre la pasa mucho mejor que él.
Ese lugar común que se explicita diciendo “He trabajado toda la vida y no he podido comprarme una casa y a los villeros se la regalan” debe ser atendido, comprendido y se debe dar respuesta desde el gobierno, pero también habrá que ser contundente en la respuesta: esa persona que se queja porque tuvo trabajo y tiene trabajo y por ende puede alquilar una vivienda digna, aunque le parezca insuficiente está a años luz de una familia que está la pobreza. No hay punto de comparación entre una situación y otra. El desafío es gestionar para que quien tiene trabajo pueda llegar a la vivienda propia, sin duda, pero al mismo tiempo trabajar en lo ideológico, algo en lo que, me parece, estamos un poco remolones.
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