JAPÓN PRONTO SE LEVANTARA : relato de un argentino voluntario en Japón…

Posted on 16 junio 2011

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Un gran relato de las vivencias de un conocido como voluntario en la ciudad de KESENNUMA PROVINCIA DE MIYAGI, AFECTADA POR EL TSUNAMI. Es escalofriante de solo imaginarlo.

JAPÓN PRONTO SE LEVANTARA

El 11 de marzo, Japón vivió el peor desastre causado por la naturaleza en los últimos 200 años A la semana del desastre el Primer Ministro Naoto Kan, se dirige en cadena nacional, exhortando al pueblo japonés que se abstengan de realizar Eventos: conciertos, fiesta regionales, fuegos artificiales, evitando de esta manera la conglomeración de personas en un mismo sitio y el respeto hacia las 3 provincias Iwate, Sendai y Fukushima. Toshihiro dueño de una empresa de camiones, todas las semanas entre sus amigos recluta voluntarios para llevar comida a unos 300 refugiados que se encuentran en Fukushima. Daniel Barrios Shimabukuro nikkei peruano fue en dos oportunidades como voluntario, su trabajo era repartir comida entre los abuelos y abuelas, cuando ellos se acercaban a recibirla, mostraban las fotos de sus familiares desaparecidos. Los niños hasta 3 años permanecen con sus padres, a partir de los 4 años, los envían a colegios con tutores, porque en la zona no los hay.

Actualmente en la Planta Nuclear de la Central de Fukushima, solo quedan jóvenes ingenieros, quienes se han despedido de sus familiares. Ellos dan su vida por su país. Demasiadas historias de dolor… para describirlas.

En dos años, es el tiempo que se estima para rehacer todas las cañerías de gas, agua, cloacas y hasta agosto la construcción de 15,200 viviendas para instalar a los damnificados. Problemas de titularidad en las propiedades, deudas con los bancos, bancos pequeños locales que no estaban en red conectados con el Banco Central no tienen forma de comprobar cantidad de dinero que tenían en el momento de ocurrir el tsunami, este se ha llevado de la Municipalidad y bancos, la documentación de identificación y depósitos. Hay soluciones pero también grandes problemas a resolver en el futuro, que se iran resolviendo con el tiempo.

Se aproxima el verano, los japoneses previsores, ya están anunciando el ahorro del 30 % en cada hogar, oficina, empresa, fábrica y están buscando de que forma los empleados concurrirán a trabajar por ejemplo: jean, remeras etc porque no se utilizarán los equipos de aire, trabajaran con las ventanas abiertas. Experiencia como Voluntario El 5 de mayo, conocí a la Sra. Silvia Morikone, de la Iglesia Evangélica de Minami Rinkan, el motivo del encuentro fue una ofrenda enviada desde las Iglesias Evangélicas Japonesas de Buenos Aires.

Voluntarios de su Iglesia todas las semanas van a las ciudades afectadas por el tsunami. Le manifesté el interés de acompañarlos, recibí el itinerario e inicié los preparativos ante los anuncios de lluvia durante los días de estadía en Miyagi-Ken: capa para lluvia, guantes, botas y camperas para hacer frente a las inclemencias del tiempo. Durante los días previos, viví una situación de expectativa y ansiedad pensando ¿con qué me iba a encontrar?, hasta que determiné que llegaría al destino fijado y allí analizaría la situación.

Salimos en una “furgoneta” capacidad para 6 personas, con la puntualidad que caracteriza al japonés, a las 23:30 hs del 11 de mayo, con los voluntarios: Pastor Luis Ueda (Brasil), Hideyuki Omori ( japonés, quien estuvo viviendo muchos años en Bs As), Luis Minoru Nokuni y Alfonso Akira Fujita ( Perú ). Nuestra primera parada Sano – Tochigi-Ken, a las 01:30hs. Segunda parada Matsukawa – Fukushima-Ken, a las 04:00hs para arribar a Kesennuma-shi Miyagi-Ken a la 08:15hs.

En la Municipalidad nos encontrarnos con el Pastor Minegishi Hiroshi y su Sra. Yasuko, quienes nos llevaron hasta el lugar donde realizaríamos las tareas: seleccionar los escombros en maderas, aluminios, hierros, plásticos, basura, etc. de la Empresa Hatakeyama. El primer día trabajamos hasta las 15:30hs, con las primeras lluvias, suspendimos la tarea dada la incesante lluvia que continuó hasta el día siguiente. Nos trasladamos a satisfacer lo que nuestros sufridos cuerpos solicitaban, Ofuro.- baño caliente – y junto con los Pastores Minegishi fuimos a cenar.

Luego, nos llevaron a una amplia vivienda, para alojarnos y descansar. Siendo las 22:00hs todos ya estábamos durmiendo y nos levantamos a las 06:00hs, con lluvia torrencial, desayunamos, ordenamos y limpiamos la casa, siendo las 07:30hs nos dirigimos al lugar de trabajo con sol radiante. Durante todo el trayecto que recorrimos la ciudad, vimos viviendas, negocios destruidos, escombros de vigas de hierro retorcidos como si fueran hojas de papel, cantidad de vehículos destrozados, incendiados, algunos incrustados sobre la casa. En las rutas de ambas manos, casas, fábricas, negocios, todo destrozado. Se ven amplios espacios en toda la ciudad con los destrozos que ocasiono el tsunami, nos preguntamos

¿cuántos años demorarán en completar la limpieza de toda la ciudad? Ya en el lugar de trabajo, continuamos con la tarea, limpiar y levantar con la pala, restos de arena, con hojas de los árboles, material de yeso mojado hacían sufrir más nuestros cansados y frágiles cuerpos, depositarlos en la carretilla y trasladarlos hasta el lugar asignado. Manualmente separar: aluminios, hierros, maderas, plásticos, libros, fotos, ropas, etc.

El dueño de la Empresa Hatakeyama Seichi, se dedicaba a la construcción de máquinas para la elaboración de comida, a pocos metros del mar una arboleda contuvo un montón de hierros estaban apilados y retorcidos, señalando nos dijo: “ahí está toda mi empresa”. Durante 25 años, con mucho sacrificio fueron construyendo la fábrica. Hablando con Seichi y su esposa Yukiko les dije: “¡Gambatte kudasai! – Fuerza! – voy a venir dentro de unos años y mi deseo es ver la empresa funcionando”, al ver sus lágrimas correr por sus rostros y su reverencia inclinándose hasta sus cintura, manteniendo por varios segundos, sentí el agradecimiento de sus corazones.

El Pastor Minegishi el 8 de febrero del 2008, inició la obra para construir la iglesia, finalizó a principios del presente año, mientras que el tsunami en pocos minutos se llevó todo lo material, el esfuerzo de años; mantiene una serenidad asombrosa, sin quejas, optimista y con fe, dice: “lo que sucedió tuvo que suceder, para que ocurra algo mejor…” Los relojes marcan la hora que se produjo el tsunami, 03:29 hs. A quinientos metros de la costa todavía permanece una casa de dos plantas flotando. Siendo las 16:00hs, emprendimos el regreso a Kanagawa-Ken, fuimos a la ciudad de Kesennuma, manzanas destruidas, vimos el barco de varias toneladas a 1000 metros de la costa, me pareció una escena Increible.

El Puerto de Kesennuma, sufrió incendios durante varios días, en el muelle yacen barcos totalmente quemados, inmensos barcos sobre las calles del puerto. Llegamos a Shonandai a las 04:00hs del sábado 14 de mayo. Viví una experiencia única, por el grupo humano, por la buena convivencia, y el grupo de trabajo que se formo como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo, siempre reino la cordialidad, y respeto, apoyándonos siempre entre todos, cada uno trabajo a conciencia rindiendo lo máximo, con un solo objetivo dar lo mejor, con corazón.

Primera experiencia como Voluntario en Japón, trabajando horas sin interrupción, con el cansancio corporal por la falta de costumbre, pensando en el dolor y sufrimiento de quienes tenían un buen pasar y en pocos minutos lo perdieron todo, mentalmente me dieron las fuerzas para cumplir con el trabajo propuesto. La enseñanza que me dejó esta experiencia: el trabajo en equipo, la Unión es la fuerza para lograr los objetivos. Del Japón, la humildad, la educación, el respeto, la solidaridad ante situaciones límites. Japón es ejemplo.

Me siento orgulloso de tener raíces japonesas. Mi agradecimiento a la Pastora Silvia Morikone, a los voluntarios, a las familias de Kesennuma por permitirme como voluntario nikkei tener la posibilidad de conocer, compartir estos días… experimentar que a pesar del dolor… se puede estar agradecido. Durante 52:30hs, conviví y viví una experiencia de vida, que me hizo crecer como persona.

Ellos habían perdido muchas cosas materiales y seres queridos, pero no su fe, ni su esperanza. Como reflexion: si se piensa que perdemos, no es el fin; pero si se deja de hacer lo necesario en ese momento, eso si, es el fin.

Voluntario de la ONG Nikkei Solidaria – Argentina Horacio Tamanaha

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