“Con Osama Bin Laden muerto, es hora de terminar con la “guerra contra el terrorismo”

Posted on 3 mayo 2011

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 (“War on terror”)

Buena columna del diario The Nation acerca del tema “Osama”

Katrina vanden Heuvel (The Nation)

En el discurso impactante, aunque moderado, del domingo a la noche al pueblo de Estados Unidos, el presidente Obama anunció que se había capturado y dado muerte a Osama bin Laden. El presidente nos recordó del horror, la pena y la tragedia de la absurda matanza del 11 de septiembre de 2001. Nos recordó cómo, en esos días sombríos, “reafirmamos nuestra unidad como una sola familia americana… y nuestra determinación a poner ante la justicia a aquellos que llevaron a cabo el monstruoso ataque”.

“The world is safer. It is a better place because of the death of Osama bin Laden,” president says. (Bill O’Leary/Washington Post)

El presidente habló de cómo haber capturado y dado muerte a bin Laden fue el “esfuerzo más significativo hasta la fecha en la tarea de derrotar a Al-Qaeda”. Y ratificó que este país nunca emprenderá una guerra contra el Islam. Por esa razón, Obama dijo, “la muerte de bin Laden debería ser bienvenida por todos aquellos que quieren la paz y la dignidad humana”.

Su llamamiendo a los estadounideneses a recordar lo que nos une, a recordar que “se ha hecho justicia”, abre un camino decisivo que debemos tomar. Es hora de terminar con la “guerra global contra el terrorismo” con la que hemos vivido durante la última década. Es hora de dejar de definir como “guerra” la lucha post 9/11 contra los terroristas sin estado. Y es hora de poner fin a la guerra insensata en Afganistán, que ha costado tanto a esta nación en vidas y en dinero.

Enmarcar como guerra a la lucha contra el terrorismo fue una decisión meditada, realizada por Bush, Karl Rove y otros en aquellos primeros días después del 9/11, una decisión que destruyó la unidad a la que el presidente Obama se refirió esta noche.

Rove entendía que si la lucha indefinida contra el terrorismo era planteada en términos de una “guerra”, se volvería el relato maestro de la política de EEUU, lo que traía consigo el daño colateral del que hemos sido testigos en estos últimos diez años.Portada de Wall Street Jounal (USA)
La metáfora de la “guerra”, tal como escribió el ex embajador estadounidense Ronald Spiers en un artículo provocador en marzo de 2004 en el Rutland Herald de Vermont, “no es ni precisa ni inocua, en tanto implica -como lo hace- que hay un punto final de victoria o de derrota… Una ‘guerra contra el terrorismo’ es una guerra sin final a la vista, sin una estrategia de salida, con enemigos definidos no por sus objetivos sino por sus tácticas… Al presidente le ha servido esta ‘guerra’ como justificativo multipropósito para casi cualquier cosa que quiere o no quiere hacer: lo borroso e indistinto le sirve políticamente a la administración. Trae a la mente la guerra imprecisa y perpetua de Big Brother en 1984 de Orwell. Una guerra contra el terrorismo es una contienda permanente contra una herramienta que está siempre disponible”.

La administración Bush y, tristemente, demasiadas veces también la de Obama, usaron la “guerra” como justificación para socavar lo mejor de los principios de Estados Unidos. Hemos sido testigos del abuso de los estándares internacionales de los derechos humanos, de la detención ilegal de miles de mujeres y hombres, y de permitir la tortura.

Recuerdo cuando veía la celebración del memorial de la segunda guerra mundial en Washington dos años después del 9/11, y cómo se me recordaba de qué manera, durante los momentos desesperados de la segunda guerra mundial, una amenaza a la existencia de nuestro país mayor que la que enfrentamos hoy, el presidente Roosevelt daba a Estados Unidos una visión de esperanza, no de miedo. Apenas una década antes, durante la Gran Depresión, otra gran amenaza para el espíritu y unidad del paías, Roosevelt dijo a una nación temerosa que no teníamos nada de que temer, salvo del miedo en sí. En el caso del presidente Bush y su equipo vimos a personas trabajando horas extras para convencer al pueblo estadounidense, por medio de andanadas de analogías históricamente inexactas, que no había nada de que temer, salvo del fin del miedo. Hoy, el presidente Obama y su equipo nos dan la oportunidad de replantear nuestra lucha contra el terrorismo.
Portada de New York Times (USA)

Sí, todos vivimos bajo la sombra del 11 de septiembre, un crimen de proporciones monumentales. Pero el terrorismo no es un enemigo que amenace la existencia de nuestra nación; nuestra respuesta no debería socavar precisamente los valores que definen Estados Unidos para nosotros mismos y el resto del mundo.

La administración Busch explotó sin vergüenza, con fines políticos, el miedo de Estados Unidos al terrorismo. Pero como hemos aprendido, una guerra hipermilitarizada y sin final, sirve más para debilitar nuestra democracia y fomentar un nuevo estado de seguridad nacional, que para afrontar seriamente las amenazas que enfrentemos. Después de todo, nos encontramos en una situación que no es primariamente una operación militar. Se trata de una operación de inteligencia, un esfuerzo de diplomacia para hacer cumplir la ley.

El presidente Obama habló con un lenguaje humanitario y moderado. Fue un alivio escuchar en sus palabras recordatorios de aquellos (demasiado breves) días post 9/11, cuando la idea de sacrificio compartido, respeto por el trabajo de los empleados públicos, de los bomberos y de los primeros en acudir, y el sentido de un bien común mayor, impregnaba nuestra sociedad y política. Y sin embargo tras la captura y muerte de bin Laden, ¿tendrán los líderes políticos la valentía de decir que lo que enfrentamos no es una “guerra” contra el terrorismo?
Portada de Tiempo Argentino (Argentina)

Trágicamente, el presidente Obama ha continuado demasiadas políticas de seguridad nacional de la era Bush. Sin embargo, también es un presidente que comprende el modo en que las guerras amenazan deshacer las presidencias reformistas y amenazan minar los mejores valores de este país. Si nosotros, los ciudadanos, objetamos el marco conceptual “guerra”, si nos negamos, una década después de los ataques salvajes del 9/11, a permitir que la idea de “guerra” defina la mentalidad nacional y nuestras políticas, si exigimos a nuestros representantes que ya dejen de alentar prácticamente toda discusión de política exterior en términos de terrorismo, tendremos la oportunidad de construir un nuevo y más eficaz modelo de seguridad.

Como dijo Shirin Ebadi, la líder defensora de los derechos de las mujeres y los niños, la primera mujer musulmana que recibió el premio Nobel de la Paz, y que hizo frente a los fundamentalistas en su Irán natal, “Los gobiernos no solo reprimen a los pueblos con falsas interpretaciones de la religión, a veces lo hacen con el falso discurso de la seguridad nacional”.

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