31/marzo – Moría el último estadista contemporaneo de la Argentina

Posted on 31 marzo 2011

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De la misma manera que no sirve comparar a Messi con Maradona, ni a Sábato con Borges.

Alfonsín fue único, en un momento único y por eso es más gran de aún…

Mis respetos…

El 31 de Marzo de 2009 a los 82 años, muere el ex presidente Raul Ricardo Alfonsín. La república Argentina entera lo llora recordando su gestión cuando el conocido como padre de la democracia toma el poder luego de años de dictadura militar.

Muchas personas lo quieren, lo quisieron y lo querrán, otros no tanto, quizás por no estar de acuerdo con su accionar político, pero nunca se podrá decir que Raul Alfonsín fue una persona deshonesta. Conocido también por un incitador de la paz, es que completan de este hombre que ya no está con nosotros a una excelente persona.

Es por este motivo que decidí armar este sitio web, para honrarlo y que mejor dirección para el sitio que la del su nombre www.raulalfonsin.com.

Les dejo algunas reflexiones de distintas personas sobre Raul Alfonsin el dia de su muerte:

El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró a Alfonsín un “insigne político y un gran presidente, defensor de los derechos humanosque contribuyó de manera decisiva en la consolidación de la democracia argentina”. “Era un gran amigo de España”, añadió Rodríguez Zapatero en un mensaje enviado a Cristina Fernández.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que “toda Sudamérica ha perdido a un gran constructor de la democracia” con la muerte de Raúl Alfonsín, quien gobernó en Argentina de 1983 a 1989. Para el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, Alfonsín fue “uno de los líderes más importantes en la recuperación de la democracia en América Latina”, donde “abrió un nuevo ciclo de libertad por su fuerte compromiso con los derechos humanos”.

Muchos de los ciudadanos que fueron a despedir a Alfonsín también quisieron sumar su testimonio para reconocer al fallecido líder de la Unión Cívica Radical (UCR) como un político honesto y de enorme convicción democrática. “Alfonsín representa la imagen del dirigente decente, cercano al pueblo, que nunca se llevó nada indebido a su casa. Su figura se acrecienta por su contraposición con la clase política actual”, afirmó a Efe María Elena Suárez, de 57 años.

Juan, que no quiso revelar su apellido pero se identificó como un “adversario ideológico” de Alfonsín, admitió que le causó “un gran impacto” enterarse de la muerte del ex presidente, a quien calificó como un “demócrata con todas las letras”. “Fue un gran piloto de tormentas, la persona ideal para conducir un complicado período de transición. No es justo que nos olvidemos de que durante su gestión recibió múltiples presiones de la oposición, de los militares, de los sindicalistas y de la Iglesia”, comentó Facundo Freyre.

Preambulo
La virtud del Preámbulo de la Constitución está dado precisamente en la vigencia que hoy tiene. Si nosotros repasamos algunas partes tenemos que pensar en la Argentina de hoy. Cuando habla de constituir la unión nacional, afianzar la Justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieren habitar el suelo argentino.

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y dictadura

El 18 de diciembre de 1975, tres meses antes del golpe militar que dio inicio a la dictadura conocida como Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), Alfonsín fue una de las personalidades que fundaron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

Esta asociación fue la primera creada en Argentina para hacer frente a las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos que en aquella época comenzaron con la actividad de la denominada AAA. Su primera reunión se llevó a cabo durante el mes de diciembre de 1975 en la Casa de Ejercicios Espirituales que dependía de la Iglesia de la Santa Cruz y fue convocada por Rosa Pantaleón (fallecida el 7 de marzo de 1997) y asistieron: el obispo de Neuquén don Jaime de Nevares, el rabino Marshall Meyer, el obispo Carlos Gatinoni, la doctora Alicia Moreau de Justo, Raúl Alfonsín, Oscar Alende, Susana Pérez Gallart, Adolfo Pérez Esquivel y Alfredo Bravo.

La APDH desempeñó un importante papel de defensa de los derechos humanos durante la dictadura militar, luego apoyó el trabajo de la CONADEP y finalmente luchó contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Proceso de Reorganización Nacional, parte de cuya responsabilidad fue del propio Alfonsín, cuando fue presidente.

Durante la dictadura militar, Alfonsín puso gratuitamente su servicio de abogado para defender opositores y presentar hábeas corpus por los detenidos-desaparecidos, actividad que por sí misma solía significar la muerte.

Realizó varios viajes a América Latina, los Estados Unidos, Asia, la Unión Soviética y Europa, donde frecuentó a los dirigentes de la Internacional Socialista (IS), denunciando la masiva violación de derechos humanos que se estaba produciendo en Argentina.

En 1976 fundó y dirigió la revista Propuesta y Control, única revista política opositora en aquellos primeros años del gobierno militar.

Guerra de Malvinas

En 1982, ante la Guerra de las Malvinas, Alfonsín, asesorado por un grupo de intelectuales como Jorge Roulet, Dante Caputo y Jorge Sábato, fue uno de los pocos políticos argentinos que se opuso a la acción militar en las islas Malvinas y sostuvo que su finalidad era lograr el fortalecimiento de la dictadura. Exigió al gobierno militar que proveyera información verídica sobre la marcha del conflicto.

Este mismo grupo influyó en la decisión de Alfonsín en promover la caída de la Junta de Comandantes encabezada por Galtieri, proponiendo que asumiera un gobierno civil de unidad nacional conducido por el ex presidente Arturo Illia con el fin de proceder a la democratización.

Elecciones presidenciales de 1983

Desde fines de 1982, una vez abierto el proceso de transición a la democracia, bajo la presidencia del general Bignone, Alfonsín se convirtió, primero en presidente Universal de la Unión Cívica Radical al imponerse el Movimiento de Renovación y Cambio en las elecciones internas partidarias. Poco después fue nominado candidato a presidente de la Nación, cuando el otro precandidato radical, Fernando de la Rúa, declinó su candidatura ante el amplio apoyo que estaba recibiendo Alfonsín en todo el país. Como candidato a vicepresidente fue nominado Víctor H. Martínez.

Los dos principales candidatos presidenciales eran el peronista Ítalo Lúder por el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) y el radical Raúl Alfonsín, por la Unión Cívica Radical (UCR). Existía entonces un generalizado sentimiento de que el peronismo sería un claro ganador, incluso entre los propios dirigentes radicales.

La campaña electoral de Alfonsín se caracterizó por renovar los canales de la comunicación política en Argentina. Ocho meses antes de la elección, Alfonsín contrató al publicista David Ratto para dirigir su campaña. Por entonces los partidos políticos argentinos solían restar importancia a la publicidad como método para lograr adhesión electoral y solía ser realizada por los propios dirigentes políticos. El equipo publicitario decidió personalizar la campaña, centrándola en la imagen del candidato y destacando sus cualidades naturales. Varios lemas tuvieron impacto masivo, como la frase “Ahora Alfonsín”, o la imagen de un escudo con los colores de la bandera argentina y las iniciales “RA”, correspondientes tanto a Raúl Alfonsín como a República Argentina. También fue importante el “saludo de Alfonsín”, con la forma de un “abrazo a la distancia”, que surgió del gesto que el propio Alfonsín tuvo en un acto en el Luna Park el 7 de diciembre de 1982.[8]

Un momento clave de la campaña electoral fue la denuncia de un pacto entre la cúpula de las fuerzas armadas y la dirigencia sindical para no juzgar los crímenes cometidos por estos, lo que tuvo repercusión en el mundo.

“La pericia de los dirigentes de la campaña de la UCR quedará de manifiesto con la denuncia del denominado “Pacto militar-sindical”, un supuesto acuerdo entre representantes de los sindicatos (léase el centro neurálgico del partido peronista en ese momento) y los militares en vías de abandonar la casa de gobierno. A través de la denuncia de ese arreglo político —que de acuerdo a las encuestas fue considerado por el grueso de los electores como algo real y negativo para el destino del país— Alfonsín logró identificar a su principal oponente con el pasado inmediato, con el conflictivo periodo 1974-1976, y con la dictadura. Esa jugada política fue efectuada —según un análisis realizado por Oscar Landi— en un momento en que los expertos coincidían en que la tasa de los intencionados de voto por la UCR se había estabilizado en tanto crecía la del peronismo”.  Heriberto Muraro.

La campaña electoral de Alfonsín buscó sobre todo transmitir una imagen de paz, evitando cuidadosamente todo conflicto, gestos de violencia en los actos, discursos agresivos, etc. Para acentuar la importancia de su mensaje democrático eligió para cerrar sus discursos en los actos el Preámbulo de la Constitución Nacional.

Las elecciones se realizaron el 30 de octubre de 1983 y Alfonsín triunfó obteniendo el 51,7% de los votos frente al 40,1% del peronismo.

http://www.raulalfonsin.com/

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