Mejor que decir es hacer

Posted on 3 marzo 2011

0



Por

Eric Calcagno (senador de la Nación) y Alfredo Eric Calcagno (doctor en Ciencias Políticas)

En las últimas semanas han aparecido líderes políticos que niegan el enorme salto cualitativo que han dado la economía y la sociedad argentinas desde 2003. Por supuesto, no basan ese juicio en ninguna información seria; aparecen aquí más las fobias personales cuando no los prejuicios de clase, sintetizados más en slogans que en conceptos. Parece existir en el arco opositor cierto vacío ideológico y carencia de proyectos operativos. Dijo la Presidenta, refiriéndose a la oposición: “Que nos cuenten cuál es el plan, con qué instrumentos, con qué medidas, con qué recursos y a quién llega y quién pone”.
Frente a esa confusión de deseos con realidades, el discurso de la Presidenta del 9 de febrero de 2010 es un claro relato de la política del Gobierno. No se trató de una mera exposición de buenos deseos, sino de la puntualización de las políticas que se ejecutan. No referimos consensos inocuos sobre generalidades, sino a transformaciones sustanciales en áreas jurídicas, económicas, políticas, sociales, culturales e internacionales.
Afirmó la Presidenta que “hemos logrado mejorar la calidad de vida que los argentinos teníamos en 2003 sustancialmente, como nunca se hizo en décadas en la República Argentina”.
Después de la reconstrucción del país en llamas, que se destruía, llegó la época de la puja distributiva, en la que “se pone en juego qué modelo de sociedad queremos y cómo vamos a seguir creciendo, si lo hacemos en serio, vía aumento de la oferta con inversión, con mayor producción, con mayor valor agregado, con innovación tecnológica”. “Voy a tomar todas las medidas, a utilizar todos los instrumentos que tiene el Estado para que estas políticas puedan llevarse adelante, en beneficio de nuestros propios empresarios, en beneficio de nuestros trabajadores, en beneficio de la sociedad.”
Las transformaciones actuales son comparables con las producidas durante el primer peronismo. Pero después de 1976 se retrocedió tanto, que ahora como entonces, los ejes fundamentales de la acción son la recuperación de la soberanía nacional, la industrialización, la inclusión de los trabajadores y una mejor distribución del ingreso. Por supuesto, las aspiraciones son mayores, la escala se ha multiplicado y los instrumentos son diferentes; pero no olvidemos que entre 1976 y 2002 (26 años), el PIB por habitante se redujo de 8.000 a 7.200 dólares, y que entre 2002 y 2009 (7 años), aumentó de 7.200 a 11.100 dólares (los dólares son internacionales, calculados por Maddison a precios de 1990).
Este modelo, que al principio tenía el 22% de los votos, ganó legitimidad y amplió sustancialmente su base; y no fue por la propaganda ni por los asesores de imagen ni por frivolidades televisivas, sino por su labor de gobierno. Su actual posición es el resultado de la voluntad política de implantar un modelo de desarrollo económico con inclusión social: llegar a un país con 40 millones de personas integradas en plenitud a la sociedad, la política, la economía, la educación y la cultura. Ése es el eje de nuestro proyecto nacional.
Nosotros podemos rendir cuenta de los actos de gobierno realizados para lograrlo y de sus resultados, como lo muestra el cuadro. En el fragor de la acción, no siempre consideramos en conjunto el camino recorrido, aunque vale la pena recapitular lo realizado para seguir con lo que queda por realizar.

http://sur.elargentino.com/notas/mejor-que-decir-es-hacer

Posted in: General