Cómo clarinete te engaña a diario…

Posted on 24 febrero 2011

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tema ya conocido: Tema Escrache en el secundario:

Detalles, no se pierdan la columna de Roa.

Interesante el aporte de TN/canal13, y en particular de “prissamente” Bonelli. La repetición como arma de convencimiento…

Piensen en TN, en mute, en consultorios, organismos públicos,  estaciones, médicos, y demás. Con sus zocalos todo el día bajando linea. ¨

Para que luego digan que el problema no es el clarinete… ahhh lo pario

La defensa de lo indefendible

17/02/11

PorRICARDO ROA: EDITOR GENERAL ADJUNTO DE CLARIN

El ministro de Educación de Buenos Aires dedicó ayer buena parte del día a minimizar la importancia de considerar el escrache y los piquetes parte de la política, como hace una materia que se enseñará en los secundarios de la provincia. Un clásico: en lugar de asumir la responsabilidad que le cabe por eso, la cargó sobre Clarín, que difundió la noticia (ver: Escraches: defienden que se estudie en secundarias).

Según Mario Oporto, el diario eligió una palabra (escrache) en 50 carillas y la sacó de contexto. También dijo que el tema fue incluido asépticamente, sólo porque es parte de la realidad.

El problema del ministro es que un documento de su área lo desmiente: la propia currícula de “Política y Ciudadanía”, que se dictará en 5to año. Ahí se define que “marchas, marchas del silencio, escraches, graffittis (sic), pintadas, entre otras” son “ modalidades de participación socio-política ”.

Es menor, mucho menor, el error cometido por los redactores y docentes con la palabra “graffittis”, que de acuerdo a la Real Academia se escribe con una sola t y no con dos.

Más grave, mucho más grave, es tomar a piquetes y escraches como formas de hacer política.

Si aún así quedan dudas, otro párrafo del mismo documento dice: “Participar políticamente no es sólo votar o militar en un partido o agrupaciones políticas. Una pintada es participar políticamente, según sea el contexto, las posiciones de los sujetos, los bienes en disputa y las relaciones de poder que se establecen”.

Y otro: “Cuando se organizan marchas de repudio, de silencio o escraches o se asiste a determinado concierto de rock, se puede estar participando políticamente ”.

Es notable todas las cosas que pueden estar involucradas en una pintada, según el Ministerio. Y también, que haya recitales útiles para la militancia y otros sólo para escuchar.

Se entiende que para el caso, lo que vale es el rock militante.

Si el primero de los tres párrafos es como el preámbulo, el segundo y el tercero van directo al punto. Ya no se trata de describir asépticamente fenómenos de la realidad, como pretende Oporto, sino de validar una práctica habitual en grupos kirchneristas.

Colar eso en la materia es revindicar su propio activismo.

Y encima, legitimar todo desde el Estado y ante los estudiantes ¿Qué argumentos tendrán los profesores si los alumnos los escrachan y les pintan las paredes de sus casas porque algo de lo que enseñaron les disgustó? Después de leer Clarín , el ministro cayó en la cuenta de que el escrache es “un procedimiento fascista”. Pura verdad, sólo que no se lo califica así en ningún lugar de la materia.

Y no es menos importante que se lo considere parte de la política: el escrache es lo opuesto, un recurso violento que niega y barre con la política.

Oporto mostró la hilacha cuando dijo que los hay “buenos y malos”. Obvio: los escraches buenos son los que ellos hacen. Los malos, los que les hacen a ellos.

La cuestión no es un término sacado de contexto, como él dice.

La materia destila ideología kirchnerista por todos lados: la palabra disputa se menciona 9 veces; acuerdo, apenas 3. Conflicto, 8; convivencia 1.

Pasado el doble de veces que futuro.

Por eso, otras palmas se las llevan dictadura y liberalismo. Mientras tanto, la calidad de la enseñanza en la escuela pública no deja de caer.

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