…los discursos discriminatorios en las coberturas periodísticas (Soldati)

Posted on 19 enero 2011

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…varios programas relevados presentaron los eventos utilizando estructuras discursivas que vehiculizaron expresiones estigmatizantes.

Las referencias respecto de la composición de los distintos grupos o sectores puso en evidencia discursos marcados por términos (nombres, motes, adjetivos) estigmatizantes e imágenes o situaciones abiertamente discriminatorias ya sea como broma, burla, insulto, menosprecio o condescendencia respecto a un determinado colectivo social, sino también la aparición de otros términos e imágenes que sin ser “abiertamente discriminatorios” resultan ofensivos por sus efectos sobre la caracterización y la valoración de un colectivo determinado y sus prácticas (estereotipos).

Sandra Borghi dice, parafraseando a Mauricio Macri: “Estoy de acuerdo con que en la Argentina hay una inmigración desenfrenada. Y me hago cargo de lo que digo: acá hay inmigración de baja calidad”, como si las personas migrantes fueran mercancías.

En este caso particular de lo sucedido en Villa Soldati y en otras de las tomas que se están llevando a cabo,es necesario señalar que efectivamente la usurpación puede constituir un delito penal, pero quien deberá determinarlo es la justicia. Por lo tanto la utilización de la palabra “usurpación” criminaliza a estos grupos en situación de vulnerabilidad social y económica mientras que las causas estructurales de los problemas económicos y sociales pocas veces son contextualizadas en las notas. Así, la “culpabilización de la víctima” es ya una connotación implícita

Informe sobre los discursos discriminatorios en las coberturas periodísticas de los hechos sucedidos en el Parque Indoamericano


El objetivo general de este estudio consistió en determinar si el tratamiento informativo sobre la toma del Parque Indoamericano entre los días 7 y 11 de diciembre de 2010, efectuado por distintos medios radiales y televisivos, involucró prácticas discursivas discriminatorias.

1. Introducción

Este informe surge de la labor conjunta de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación audiovisual (AFSCA), el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y el Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) que conforman el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión desde el año 2005 (1). El objetivo general del mismo es examinar si el tratamiento informativo sobre la toma del Parque Indoamericano entre los días 7 y 11 de diciembre de 2010 efectuado por distintos medios radiales y televisivos involucró prácticas discursivas discriminatorias.

2. Metodología de análisis

La selección del corpus incluyó el relevamiento de las coberturas televisivas respectivas a los días 7, 8, 9 10, 11 de

diciembre. Se observaron las transmisiones de los canales América, 7, 9, 11 y 13 de televisión abierta y 5 (cinco) señales de continuidad informativa de televisión paga, América 24, Crónica TV, Canal 5 Noticias (C5N), Canal 26 y Todo Noticias (TN). En cuanto a la radio se hizo un relevamiento general de lo transmitido en esos días y se focalizó en emisoras que recibieron denuncias en el INADI y en este observatorio.
A partir del material seleccionado, se observó la articulación entre texto verbal y texto visual y las recurrencias en el tratamiento de la información prestando atención a:
a. Las expresiones discursivas
b. La caracterización de las/os actoras/es (cómo aparecen representadas/os a partir de su
denominación y a qué  atributos y/o acciones se los/as asocia); y
c. Los elementos utilizados en la construcción de la noticia respecto a la creación, reproducción y difusión de estereotipos.
Para ello se tuvieron en cuenta especialmente cómo se construyeron los títulos y zócalos; el rol de los/as conductores/as, reporteros/as, presentadores/as y especialistas, las repeticiones de las imágenes, etc.

3. Discriminación en los medios de comunicación

Los medios de comunicación tienen un lugar central en la construcción de prácticas y representaciones. Son formadores de opinión y constituyen uno de los agentes de socialización más poderosos. En consecuencia, pueden producir y reproducir miradas discriminatorias. Bourdieu señala que “la televisión (y la radio), que pretenden ser un instrumento que refleja la realidad, acaba convirtiéndose en un instrumento que crea una realidad” (2).


El Plan Nacional contra la Discriminación (PNcD) declara que

“Entendemos como práctica social discriminatoria a cualesquiera de las siguientes acciones:
a) crear y/o colaborar en la difusión de estereotipos de cualquier grupo humano por
características reales o imaginarias, sean éstas del tipo que fueren, sean éstas positivas o
negativas y se vinculen a características innatas o adquiridas;
b) hostigar, maltratar, aislar, agredir, segregar, excluir y/o marginar a cualquier miembro de un grupo humano del tipo que fuere por su carácter de miembro de dicho grupo;
c) establecer cualquier distinción legal, económica, laboral, de libertad de movimiento o
acceso a determinados ámbitos o en la prestación de servicios sanitarios y/o educativos a un miembro de un grupo humano del tipo que fuere, con el efecto o propósito de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos o libertades fundamentales” (PNcD, 2005).
Asimismo, la Ley sobre Actos Discriminatorios, Nº 23.592, establece que se practica un acto de tal naturaleza cuando arbitrariamente se impide, obstruye, restringe o se menoscaba de cualquier forma el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales de las personas, reconocidos en la Constitución Nacional. También resulta fundamental destacar que “las prácticas sociales discriminatorias no se explican por ninguna característica que posea la víctima de dichas prácticas, sino por las características del grupo social, sociedad o Estado que lleva a cabo el proceso discriminatorio” (PNcD, 2005).
A su vez todo proceso discriminatorio es un proceso de vulneración de derechos. De esta forma, toda situación de vulnerabilidad de un grupo responde a los problemas de una sociedad que discrimina, que lo hace víctima al negarle el ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos de los que toda persona es titular.
En consecuencia, es fundamental desentrañar el rol que en esa operación cumplen los estereotipos que se instalan como la forma natural de pensar, que sin embargo, tienen una carga valorativa, como la única posibilidad de percibir el rol que determinado sujeto o grupo social debe ocupar en una sociedad histórica. Asimismo, configuran modelos, formas y tipos de vínculos entre los miembros de la sociedad. En nuestra sociedad, con el objetivo de comunicar un mensaje claro y sintético en un lapso muy breve de tiempo, el estereotipo resulta un recurso esencial del discurso mediático.
Por otra parte, hay tratamientos periodísticos que pretendiendo objetividad desconocen que no se pueden considerar las aseveraciones a favor de la discriminación y exclusión y los enunciados antidiscriminatorios como argumentos igualmente válidos y atendibles para la deliberación de una opinión pública democrática. “Es frecuente que, como justificación de este enfoque, se recurra a la famosa teoría de ‘las dos campanas’ o al imperativo de la búsqueda de una cobertura mediática lo más ‘objetiva’ o ‘ecuánime’ posible. Los problemas de este tipo de exposición se vuelven evidentes si aplicamos la misma lógica a casos que el sentido común en Argentina prioriza, como el repudio a toda forma de exterminio, aunque el rechazo de argumentos que justifican el racismo no le impida legitimar, por reclamo u omisión, el control y la represión. Los abordajes sobre temas discriminatorios se deben contextualizar siempre en los debates sobre el acceso a derechos humanos y no presentarlos como meros ‘intercambios de opiniones’. Tanto la supuesta objetividad como la teoría de las dos campanas sostienen y legitiman, ideológicamente, la desigualdad de clase, la criminalización y la represión de los individuos y colectivos involucrados
En este marco, este informe pretende alertar sobre los modos en los que se politizan la producción de perfiles identitarios al formular retóricas sobre la peligrosidad de colectivos sociales en situaciones de debate público: la construcción de “pánico moral” alrededor de algunos grupos “exhibidos” como amenaza constituye una política estigmatizante que promueve la discriminación.

Tratamiento de migrantes y pobres y/o excluídos en los medios de comunicación


El PNcD sostiene que “a nivel individual, la vieja tradición periodística visibiliza a los/as pobres y excluidos/as sólo en la sección policiales, alimentando la imagen discriminadora pobre-delincuente-marginal-peligroso. Con mucha menor presencia aparecen en la sección de información general –ligados a pedidos de solidaridad por una operación costosa o a necesidades de cualquier tipo en una situación difícil (una familia en la calle, ancianos desamparados, etc.)– en otro estereotipo: el de ‘los pobrecitos’ que hay que ayudar porque solos nunca pueden/saben salir de su condición. Las causas estructurales de los problemas económicos y sociales pocas veces contextualizan las notas, de modo tal que la ‘culpabilización de la víctima’ es ya una connotación implícita. A nivel colectivo, suelen también aparecer en representaciones amenazadoras del ‘orden público’ –en este caso en la sección de política nacional– emergiendo como noticia cuando cortan rutas, queman gomas, saltan vallas, interrumpen el tránsito, agreden policías, etc” (3).


En cuanto a los sectores migrantes, particularmente los que provienen de países limítrofes, son mayoritariamente pobres en busca de trabajo y futuro. Padecen las mismas discriminaciones y prejuicios del resto de los excluidos en las caracterizaciones de los medios, potenciados por estereotipos que lindan con la xenofobia y el racismo. También ellos suelen aparecer en forma individual en las páginas de policiales, relacionando el origen nacional con el delito. No resultan extraños mensajes como “fueron detenidos tres ladrones en el asalto: dos eran de origen…”, afianzando el estigma al establecer una correlación directa entre el lugar de procedencia y el delito.
Del mismo modo, se relaciona frecuentemente a personas de nacionalidades latinoamericanas con delitos, utilizando el gentilicio cuando no es inherente al tema tratado, de modo que se van conformando estereotipos muy difíciles de desarmar. No se contextualiza la situación de los países de donde debieron partir por condiciones adversas.
El estereotipo de que “descendemos de los barcos” (connotando un supuesto origen europeo) aún funciona de manera hegemónica (4).

Acerca de las villas
Las villas y los asentamientos generalmente son asociados con la delincuencia. En este sentido, es pertinente realizar una breve introducción de la historia de las villas en Buenos Aires.
A lo largo del siglo XX, distintas corrientes migratorias (internas y externas) modificaron la fisonomía de la ciudad, multiplicándose asentamientos que en principio iban a ser transitorios o de emergencia, pero que con los años se hicieron permanentes. Así surgió una nueva categoría social: el villero y con ella formas culturales e identidades socio-políticas propias.
El “villero” es una figura social a la que se suele caracterizar por su supuesta anomia (carencia de reglas y de moral; por su apatía, escasa preocupación por su progreso material y espiritual y por el porvenir de sus hijos). En el imaginario social es visto como  sucio, promiscuo e indigente, se abandona a la vida fácil y se dedica al robo; si trabaja, lo hace para satisfacer las necesidades diarias o para pagar algunos vicios. Ahora bien, el “villero” tiene las mismas expectativas que el resto de la población urbana en lo que concierne a sus necesidades de salud, vivienda, educación, trabajo, urbanización, etc. Sin embargo, debe enfrentarse a limitaciones que obstaculizan su acceso a distintos recursos, y por ende, a la concreción de dichas expectativas (5).

Acerca de los/as okupas
¿Qué quiere decir “okupa”? Con este término se denomina determinada ocupación de edificios, locales y viviendas deshabitadas. No es cualquier ocupación ya que se trata no sólo de la reivindicación primordial del derecho a una vivienda digna para quienes no la tienen, sino también de acciones que tienen un costado cultural. Esa es la diferencia originaria entre ocupar y okupar, pues se trata de tomas para denunciar las dificultades e injusticias en el acceso a una vivienda.
Por otra parte, hay que recordar el unitario argentino “Okupas” estrenado en Canal 7 en el año 2000. Esa exitosa miniserie instaló en el imaginario social un estereotipo de la figura del “okupa” ligada a la marginalidad (ausencia de trabajo formal, consumo de drogas, relaciones interpersonales violentas) y también a  la ilegalidad (ejercicio de la delincuencia). De algún modo, cuando la audiencia actual ve estos ocupas de la vida real, su percepción de los mismos opera sobre el sustrato que la serie instaló en el imaginario social y justamente los medios apelan a esta construcción utilizando el término exacto “okupas” con K, que remite a la serie (6).
Como se verá, el registro de las distintas coberturas reveló que la mayoría de los medios utilizó la palabra “okupa” para hablar de los/as involucrados/as en la toma del parque. En algunos pocos casos, en cambio, se utilizó la “c” para dar una versión más cercana a “ocupantes”.

El acceso a la vivienda, un derecho humano
El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU en su Observación gral. Nº 4 “El derecho a una vivienda adecuada” sostiene que los asentamientos informales, incluida la ocupación de tierras o propiedad poseen una falta de seguridad jurídica de tenencia para los ocupantes que presenta una violación estatal de su derecho fundamental a una vivienda adecuada. De hecho, este comité  señala que en muchos Estados Partes, el mayor acceso a la tierra por sectores desprovistos de tierra o empobrecidos de la sociedad, debería ser el centro del objetivo de la política. Del mismo modo, el Relator Especial de Naciones Unidas sobre una Vivienda Adecuada como Parte del Derecho a un Nivel de Vida Adecuado, Miloon Kothari, destacó que “la tierra es un elemento fundamental del derecho humano a la vivienda. (lll) Los sistemas no equitativos de propiedad sobre la tierra y el fenómeno de la falta de tierras generan problemas interrelacionados que van desde la vivienda inadecuada, la falta de posibilidades de ganarse la vida la mala salud, el hambre y la inseguridad alimentaria hasta la profunda pobreza”.
Del mismo modo y por último, un documento fundamental para la redacción del PNcD como fue la declaración y el Programa de Acción de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de la Intolerancia, (Durban, Sudáfrica) reconocía la existencia de la discriminación en el acceso a la vivienda, junto con otros derechos económicos, sociales y culturales (párrafo 33) y recomendaba medidas especiales para las víctimas, incluida la representación apropiada en la vivienda (párrafo 108).

4. Análisis

Un primer acercamiento a los titulares con los que se presentaron estas noticias permite observar algunas regularidades discursivas: la mayoría de las emisoras caracterizó la relación entre los dos grupos sobre los que recayó la focalización, como una relación de enfrentamiento, “okupas vs. vecinos”; “usurpadores vs. vecinos” , “manifestantes contra policías” (aunque en algunos casos se habló de familias y vecinos para referirse a quienes permanecían dentro del Parque). Esta polarización primó y muy pocos medios mostraron  la heterogeneidad propia de estos colectivos o dieron cuenta de la existencia de terceras posiciones en el ámbito de lo social.

Esa presentación de los hechos y actoras/es en clave de “los unos vs. los otros”  opacó la pluralidad de las manifestaciones sociales y reforzó interpretaciones de la realidad en las que la definición de una parte conllevó la definición negativa de la otra (principio de tercero excluido). Este tipo de economía simbólica suele caracterizar la mayoría de los procesos discriminatorios.
Asimismo, las características con las que se ilustra el modo de ser de una persona o grupo de personas presupone dejar de lado un amplio conjunto de elementos que también podrían servir de base para realizar la descripción. En este sentido, la elección de las palabras que dan cuenta de la selección de datos, perfiles y características no es una operación aleatoria, sino que muestra estructuras simbólicas socialmente compartidas, si bien no necesariamente estructuradas de forma consciente (7).
Tomando estas consideraciones, pasamos al análisis:

Televisión de aire y televisión paga


La dicotomía fundante de este medio para cubrir algunos de los hechos fue: “Vecinos contra okupas” y, por ejemplo, a las 14:19 del 8/12 la producción se dedicó a recoger mensajes a través de los correos electrónicos de personas enroladas entre los/las primeros/as con discursos xenófobos acerca de quienes serían los/as segundos/as.
Nunca el medio se dirigió como “vecinos” a quienes se instalaron en el parque, aunque al principio sí destacaron que se trataba de “familias”.
Por otra parte, uno de los conductores que tuvo un discurso xenófobo más notorio fue Eduardo Feinman quien responsabilizó a los “okupas” del caos imperante: “Los okupas van a agredir a los vecinos” (20:40) (y para defenderse) “los vecinos se enfrentan cuerpo a cuerpo con los okupas…”. Aquí se apeló al concepto de okupa con “K” y además se utilizaron términos propios para describir una guerra, reforzando la idea de peligrosidad de los/as ocupantes.
Hay otros rasgos en esta cobertura que también, más sutilmente aparecieron en otros medios. Mientras eran reporteadas vecinas de los monoblocks lindantes al parque que denunciaban la inactividad de la Policía frente a la posible usurpación de sus viviendas y expresaban su condición de “argentinas”, se mostraban imágenes de una mujer con vestimenta típica del altiplano. De este modo se propone y se legitima, desde da instancia emisora –conducción y producción del programa– la dicotomía “argentinos vs. extranjeros” que con frecuencia se suma a la estigmatización de migrantes de países limítrofes.


Según el relevamiento realizado, este medio se distinguió por tener noteros/as informando de modo permanente y exhaustivo sobre distintas cuestiones que atravesaban el desalojo al cual señalaron como “violento”. A su vez, programas de la misma señal informativa se caracterizaron por el nivel agresivo de las alocuciones de algunos/as de sus conductores/as, de modo que esa “tensión y violencia” que reflejaban las cámaras en el lugar de la represión y luego, cuando los “manifestantes atacaron a los policías”, según los zócalos que se repetían el día 8 de diciembre- en el piso era multiplicada por comentarios como los de Eduardo Serenellini. Este periodista en su programa “Tomalo con calma” arrojó frases como: “está bien, los usurpadores son bolivianos y paraguayos indocumentados”, o en “A fuego lento” en el que secunda a Clara Mariño “un choque entre la clase media con esta otra clase…” (Canal 26, 8/12/1022:27’) o “¿qué es darles la posibilidad? ¿regalarles?” (22:28’) “porque si yo te doy hoy y sigo mirando al cielo mientras los otros trabajan…” (22:31’) etc.


Aquí generalmente las personas instaladas en el Parque Indoamericano fueron identificadas como “vecinos/as” o como “familias, gente humilde, gente desesperada…” y en alguna ocasión se habló de diferencias entre “vecinos/residentes”. Los/as mismos/as fueron entrevistados/as varias veces y aunque frecuentemente los zócalos los/as señalaban como “ocupantes”, cuando el conflicto incorporó los discursos y acciones de los/as vecinos/as de los monoblocks y casas aledañas de Villa Soldati que reclamaban que esos/as ocupantes se fueran, la cobertura sumó esas voces muchas veces xenófobas, pero no dejó de prestar oídos, ni de llamar “vecinos” o “familias” a los/as mencionados/as  anteriormente.
Ahora bien, si esto puede decirse como generalidad de la cobertura, debe hacerse una mención especial acerca de la participación de columnistas como Edgardo Alfano quien en sus comentarios se refirió a menudo a esas personas como “esta gente…” de forma despectiva. El mismo periodista realizó un comentario sexista sobre la novedad de que una mujer ocupara el nuevo Ministerio de Seguridad y que a su cargo quedaran las fuerzas de la Federal y la Prefectura, su compañero Ricardo Canaletti certificó que era así, pero no insistió en el asunto. (10/12, 22:26).
En relación a las caracterizaciones de los grupos cabe agregar que se usó la palabra “organizados”, concepto que en otros contextos periodísticos adquirió connotaciones negativas y estigmatizantes (8), pero aquí apareció como un valor frente a la desorganización que para el medio tuvo en este tema el gobierno municipal y nacional.


Para este medio todo el tiempo se trató de “ocupas u ocupantes” y en algún momento “manifestantes”. Aunque generalmente sus placas presentaron títulos sensacionalistas y en ocasiones estigmatizantes del tipo “Así viven los ‘ocupas’” y su discurso manifestó cierto regodeo en mostrar las pésimas condiciones de existencia de las personas en el Parque Indoamericano, se tomaron múltiples testimonios de los/as protagonistas de esa historia.
Días después de iniciado el conflicto fue uno de los medios que tomó mayor cantidad de testimonios de los/as vecinos/as que se oponían a la toma con consideraciones discriminatorias acerca de quienes ocupaban el parque.


En este caso unificamos el análisis porque si bien en otros canales de TV paga y por aire pertenecientes a un mismo multimedio se presentaron algunas diferencias por lo cual se desdobló el análisis, aquí no pareció pertinente según las regularidades que aparecieron.
El día 7 en el que el conflicto comenzó a hacerse público por el tenor de la represión, estos medios no hicieron foco en el tema, sino que en relación a la problemática habitacional focalizaron su preocupación en otras tomas como las del Bajo Flores.
Los demás días sí el conflicto adquirió ribetes más importantes y si bien no hubo zócalos que enfrentaran a los/as ocupantes del parque con el resto de los/as vecinos/as, sí algunos periodistas establecieron esa diferencia. Por ejemplo el día 10, una vez que ya había habido tiroteos procedentes de quienes rodearon el parque, a las 19:38, Guillermo Andino decía “(el conflicto) tiene dos caras: vecinos que defendieron el lugar y no querían a los ocupas”. Además se mostraba a un “vecino” que colgaba una bandera con la inscripción del preámbulo de la Constitución y que asemejaba la situación de la toma del Parque Indoamericano con la histórica usurpación de Malvinas por parte de los ingleses.
Ese mismo día, a las 19:43 se presentó un informe especial “Así viven los ocupantes del parque” en donde el entrevistador ilustraba diversas vicisitudes de quienes allí pernoctaron, a pesar de la lluvia y demás adversidades, pero al entrevistar a un grupo de jóvenes les hizo la siguiente pregunta: “¿ustedes resisten a piedrazos o tienen armas también?”. Como se ve, se trató de una pregunta con una clara estereotipación de aquellas personas.


En esta cobertura periodística no hubo discurso discriminatorio. Por ejemplo el viernes 10, hacia el final del noticiero Visión Siete horario central de las 20 hs se hizo un informe preciso en el cual el cronista hablaba de “vecinos de la villa 20 y vecinos antitoma de Villa Soldati”.
Ahora bien, luego, en momentos en que los/as periodistas de otros canales hacían denuncias del peligro que corrían las personas que pernoctaban en el Parque, este canal transmitía imágenes de un recital de Kevin Johansen, sin mención alguna de esos hechos.

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En el noticiero Telenueve también se utilizó la categoría “ocupas” (pero con “c”) en títulos como “Centenares de ocupas en el Parque Indoamericano” o “Más de 1000 ocupas se instalaron en veredas y calles del Bajo Flores” ya que desde iniciado el conflicto este medio dio cuenta de otras tomas. Por otro lado, el 9 de diciembre a las 19 hs se indicó que “varios de los ocupas” son “habitantes en la villa 20 que “en parte gran parte son oriundos de países vecinos” y minutos antes se habían referido a esa misma gente como “intrusos” haciendo hincapié en sus rasgos de peligrosidad.


Los días 7 y 8 el noticiero y los flashes informativos hicieron una cobertura con gran despliegue mostrando el desalojo y el enfrentamiento entre la Policía Federal y las familias que habían ocupado el parque. El día 7 se habló de “personas resisten desalojo” que en general eran hombres porque las mujeres y los/as niños/as se habían ido. El 8, cuando se volvió a tomar el predio, se puso el acento nuevamente en la aparición de muchas mujeres y niños/as y el zócalo preponderante fue: “El Indoamericano otra vez ocupado: desalojo, muerte y tensión”; se mostraron diversos costados de la problemática, se entrevistó a varios/as diputados/as y a habitantes de la villa 20 (se hizo un informe especial sobre las condiciones de vivienda allí). Si bien hasta aquí es una cobertura correcta respecto del discurso antidiscriminatorio, los días siguientes este noticiero también apeló al a esta altura popular “okupas” y a veces lo suplantó por “usurpadores”. Asimismo los relatos se construyeron con tono de catástrofe porque además hubo un periodista del medio que fue herido por una piedra. Por lo demás, el tema se complementó con otras notas que se presentaron como “la villa que avanza hacia las veredas”, refiriéndose a una del Bajo Flores.


En tanto pertenecen al mismo grupo mediático, los noticieros de este canal siguieron una  línea argumental semejante a la de las transmisiones de TN, aunque hubo algunos giros particulares en cuanto a la subjetividad de sus conductores/as y aquí se apeló a zócalos como “vecinos del asentamiento se enfrentan con los de los monoblocks. Un baleado”. A la idea correcta de que todos/as son vecinos/as aquí se agrega “Un baleado”. Si bien había información acerca de la procedencia de la persona en cuestión, no se apeló al gentilicio (como se vio en el respectivo apartado y según se profundizará en las conclusiones, si lo hubieran hecho sería una práctica periodística discriminatoria).
Por otra parte, se hicieron informes especiales en donde sobresalió la cantidad de entrevistas a mujeres que estaban cuidando a sus familias, mostrando su situación extrema y hubo comunicaciones telefónicas con expertos/as en estas temáticas como la Defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Dra. Alicia Pierini. Sin embargo hubo una comunicación telefónica con el Jefe de gobierno de la ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ing. Mauricio Macri, en la que si bien se le hacían planteos acerca de sus responsabilidades, no se llamó la atención respecto de algunos de sus conceptos erróneos y discriminatorios referidos a la migración (9/12 21:11 hs).

Radios

Un estudio de todas las expresiones discriminatorias vertidas en la programación de radio de estos días sería excesivo para los objetivos planteados para este informe, así que tomamos sólo dos pasajes escuchados esos días en algunas frecuencias, a modo de ejemplo.


“Aire de Noticias” Radio Mitre, conducido por Miguel Verdún y Hernán Bertolini, con la participación de Sandra Borghi y Mario Masacessi. Domingo 12 de diciembre.
A las 6:25 la periodista Sandra Borghi expresa uno de los conceptos xenófobos más explícitos acerca de esta temática. A partir de que uno de sus compañeros presenta una encuesta para que se responda qué derecho es más importante si el del goce del espacio público o el de la vivienda digna, Sandra Borghi dice, parafraseando a Mauricio Macri: “Estoy de acuerdo con que en la Argentina hay una inmigración desenfrenada. Y me hago cargo de lo que digo: acá hay inmigración de baja calidad”, como si las personas migrantes fueran mercancías.
Afortunadamente la falacia vertida en esta opinión sobre la migración fue discutida en diversos medios que están autorreflexionando acerca de las responsabilidades del periodismo en la construcción de la ciudadanía, ya que como se ha visto en el apartado sobre migrantes y se verá en las conclusiones, la consideración acerca de la “calidad” de esa migración es un verdadero acto discriminatorio.

FM Palermo
En otro extremo, una emisora que tiene alcance barrial, pero que es una radio histórica y muy instalada en la zona de Palermo -FM Palermo 94.7 – fue denunciada al Inadi por distintas personas debido al discurso discriminatorio circulante en algunos de sus programas. Por ejemplo, el lunes 13 de diciembre, entre las 9 y 10 de la mañana el conductor habló de las personas bolivianas y paraguayas que ocupan el Parque Indoamericano menospreciándolas y animalizándolas por su presunta condición de indocumentadas y por su supuesta poca afección por el trabajo.  Todo eso expresado con tono agresivo.
Aquí siquiera hay una falsedad de datos respecto de la migración sino que se trata de expresiones ofensivas, burlescas y agraviantes que sólo sirven para ampliar reacciones racistas que a veces se traducen en acciones físicas contra los colectivos involucrados.

5. Conclusiones

Sobre la base del material analizado podemos sostener que varios programas relevados presentaron los eventos utilizando estructuras discursivas que vehiculizaron expresiones estigmatizantes. Las referencias respecto de la composición de los distintos grupos o sectores puso en evidencia discursos marcados por términos (nombres, motes, adjetivos) estigmatizantes e imágenes o situaciones abiertamente discriminatorias ya sea como broma, burla, insulto, menosprecio o condescendencia respecto a un determinado colectivo social, sino también la aparición de otros términos e imágenes que sin ser “abiertamente discriminatorios” resultan ofensivos por sus efectos sobre la caracterización y la valoración de un colectivo determinado y sus prácticas (estereotipos).

Así a las declaraciones del Jefe de gabinete, Dr. Aníbal Fernández, acerca de que hubo agresiones a personas que portaban rasgos “del altiplano” por parte de los vecinos ‘antitoma’ (o de los barrabravas que cometieron algunos de los incidentes de la tarde y de la noche del viernes 10) se suman las denuncias que llegaron a los organismos antidiscriminatorios por parte de los colectivos involucrados.
La aparición de tramas o narraciones que colocan a los colectivos como causa de problemas sociales (desempleo, delito, violencia, etc.) o responsables de situaciones de peligro para la “moral” o la “seguridad” de los/as ciudadanos/as (la criminalización de grupos o movimientos) fue práctica común en las coberturas analizadas. Por otra parte, debemos señalar que en algunas –no en todas las coberturas- no hubo presencia de voces propias de los colectivos involucrados incluyendo su historia y actualidad como parte de los debates de la opinión pública, por el contrario, en ocasiones se presentaron a esos colectivos como “grupos de choque” frente a los/as ciudadanos/as movilizados/as, construyendo una jerarquización desvalorizadora. Este procedimiento en varios de los medios analizados fue práctica común.
Así, el uso, en noticias, relatos o imágenes, de símbolos o elementos propios de los colectivos (vestimenta, costumbres, rituales, formas de entretenimiento, de agrupación, de organización, etc.) en escenas que los muestran como “extraños”, “problemáticos” o “peligrosos”, aunque no se haga referencia directa o explícita a un determinado colectivo, constituye una estereotipización que redunda en la reproducción de figuras como “pánico moral” hacia ciertos sectores, reforzando formas de prejuicio.

En este caso particular de lo sucedido en Villa Soldati y en otras de las tomas que se están llevando a cabo, es necesario señalar que efectivamente la usurpación puede constituir un delito penal, pero quien deberá determinarlo es la justicia. Por lo tanto la utilización de la palabra “usurpación” criminaliza a estos grupos en situación de vulnerabilidad social y económica mientras que las causas estructurales de los problemas económicos y sociales pocas veces son contextualizadas en las notas. Así, la “culpabilización de la víctima” es ya una connotación implícita.
Estas cuestiones se han visto frecuentemente en la cobertura de la toma del Parque Indoamericano y varios de los dichos de los/as periodistas reprodujeron formas de racismo ya que las descripciones que hacen referencia a rasgos “étnicos” desvalorizándolas, reproducen una forma de jerarquización y estratificación social. Se trata de discursos que es conveniente desterrar porque refuerzan, como sostiene el PNcD, la relación entre racismo y pobreza plasmadas desde las matrices configurativas del país: indígenas, “cabecitas negras” (la manera en la que las clases dominantes clasificaron a las mayorías mestizas y migrantes latinoamericanos/as) (9).

De modo que el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión concluye que en varias de las coberturas informativas analizadas existieron formas discursivas que, sobre la base de estructuras simbólicas discriminatorias, sirvieron para deslegitimar las acciones, segregar y rechazar la presencia de grupos de personas por sus características personales. De modo que advierte de las implicancias de las mismas, en tanto que en la medida en que estas características responden a pautas clasificatorias estigmatizantes vigentes en la sociedad,  los medios de comunicación deberían desarticularlas, en acción mancomunada con el Estado y las organizaciones de la sociedad civil.

6. Recomendaciones

En este sentido el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión recomienda:
– Evitar el uso de términos discriminatorios explícitos
– Evitar la estigmatización de grupos o personas a través de procedimientos ideológicos que trabajan con enunciados no explícitamente discriminatorios, sino desde un aparente “punto medio liberal o moderado”, que no aborda la complejidad de los procesos confluyentes en la producción de acontecimientos
– Romper con los paradigmas que asocian a los/as migrantes como responsables de situaciones críticas, como la inseguridad y el desempleo. No existen datos que sustenten tales afirmaciones, ni ninguna otra similar
– No utilizar los términos “ilegales”, “indocumentados”, “clandestinos” que poseen una connotación delictiva. Se sugiere el término “migrante en situación irregular”. La irregularidad es una categoría en su condición de migrante que, además no configura un delito. Ningún ser humano es “ilegal” ni “irregular”, en todo caso lo será su condición migratoria
– No es recomendable tampoco centrar un hecho noticioso en su nacionalidad, sobre todo cuando la noticia supone una información negativa; recurrir como fuente a los propios migrantes y/o a las asociaciones; impulsar coberturas periodísticas sobre la riqueza de la diversidad cultural de las comunidades migrantes; denunciar las prácticas discriminatorias hacia los/as migrantes, en especial, las que sufren los/as niños/as y las mujeres; y difundir los contenidos de este nuevo marco normativo
– Evitar la decontextualización, la deshistorización y la no consideración de las condiciones de los debates públicos, en este caso de las protestas y de todos los sujetos sociales involucrados en pie de igualdad
– Reconocer el rol político de los medios y su centralidad en los procesos de producción de ideología y su consecuente responsabilidad, que muchas veces transforman prejuicios en “acuerdos sobre la realidad”
– Evitar los abordajes que plantean “las dos campanas del problema” y ponen en igualdad de posición los prejuicios y enunciados discriminatorios con los no discriminatorios.

Notas:
1- El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión surge como resultado de acuerdos internacionales y compromisos nacionales en materia de lucha contra la discriminación, actúa de oficio y/o por reclamos o denuncias que él mismo o cualquiera de los organismos intervinientes reciben. En ese sentido, de ningún modo se imponen sanciones o multas sino que sugieren recomendaciones que se ponen a consideración de las/os productoras/es y demás responsables de los contenidos de radio y televisión. Además, los análisis del Observatorio se realizan dentro del respeto irrestricto de los derechos a la información y la libertad de expresión, siempre dentro de los límites que marca la normativa constitucional, los tratados internacionales, las leyes, la doctrina y la jurisprudencia.
2- Bourdieu, P., Sobre la televisión, Anagrama, Barcelona, 2001.
3- PNcD, Op. cit., p. 279.
4- Ídem 3, p. 284.
5- Ver Informe “Ranchos: ¿una ciudad convertida en country?” realizado por este Observatorio en Agosto de 2009 y especialmente Guber, Rosana: “Identidad Social Villera”, en Boivin, Rosato, Arribas: Constructores de otredad. Una introducción a la antropología social y cultural, Buenos Aires, 2004.
6- Pero a la vez no puede escaparse que en este caso se jugó con la idea de la referencia al kirchnerismo (Ejemplo: Ley “k” de medios).
7- Van Dijk, Teun: Racismo y discurso de las élites, Barcelona, Gedisa, 1995.
8- Ver Informe sobre el tratamiento televisivo de las repercusiones de las medidas agropecuarias realizado por este Observatorio en Junio de 2008 (www.obserdiscriminacion.gov.ar/web/?=381)
9- PNcD, Op. cit. p. 49.

http://www.obserdiscriminacion.gov.ar/web/?p=790

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