mauricio sueña el sueño de una ciudad sin pobres II

Posted on 12 enero 2011

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TEMAS DE DEBATE: LA POLITICA HABITACIONAL DE MAURICIO MACRI

El sueño de una ciudad sin pobres

Su gestión se caracterizó por reducir el presupuesto para viviendas, subejecutar las partidas y promover desalojos a través de la Unidad de Control de Espacio Público con el objetivo de “mejorar el orden y la organización en el espacio público”.

La pobrefobia

Por Guillermo Levy *

Si cupiera hacer una definición general, la Argentina no es un país xenófobo. El sentido común existente contra bolivianos, peruanos, paraguayos o chilenos es producto de una particular ingeniería a la hora de elegir extranjerías hostiles: nunca son fuente de hostigamiento verbal o físico empresas extranjeras, especuladores, apropiadores de tierra o de fuentes de agua. Incluso se salvan de las violencias verbales y físicas los más queridos uruguayos y brasileños. La selección del rechazo aparenta ser más clasismo y racismo que estricta xenofobia.

La posibilidad de acceso a educación y salud en las mismas condiciones que los nativos y el progresismo de un Estado que se niega a aceptar el impulso racista convive con la mirada estigmatizada de muchos argentinos que en general están unos pasos más arriba en la escala social, unos metros enfrente, y que consideran que sus vecinos inmigrantes no tienen ningún derecho. El estigma aparece, generalmente, en una mirada, un chiste, un canto de tribuna. En casos históricos, de matanzas a determinados grupos, se pasa en un primer paso del estigma al hostigamiento. De la violencia simbólica a la física.

El pogrom es una forma posible del paso del estigma al hostigamiento. Pogrom (en ruso “devastación”) fue utilizado para describir matanzas, linchamientos y quema de casas contra judíos en la Rusia zarista. Civiles que se presentaban como “hartos” o “indignados” contra una población a la que se constituía como enemiga política y religiosa. Los pogrom en general han sido acciones organizadas desde un poder político que luego negaba su autoría.

El primer pogrom en Argentina fue en Buenos Aires, en 1919. La Semana Trágica. En aquel caso, los ejecutores eran hijos de la oligarquía organizados en la Liga Patriótica Argentina, que combatía a inmigrantes extranjeros en su carácter estigmatizado de comunistas y anarquistas que atentaban contra la nacionalidad y la propiedad. Eran años de la revolución rusa, y la reacción de nuestra elite frente a una inmigración que no era la esperada. La paranoia del peligro de “disgregación nacional” alimentaba esta reacción.

Setenta años después, los relatos xenofóbicos acotados a Sudamérica vuelven a resurgir: la responsabilidad de la desocupación era entonces de los trabajadores bolivianos, peruanos y paraguayos y no de las políticas neoliberales y de la entrega del patrimonio nacional. La inseguridad instalada en esos años como tema central en la agenda política y mediática también encontró culpables foráneos: no era la devastación social ni la producción en escala de nuevos pobres, sino la inmigración sudamericana la que traía el delito.

Se fue conformando entonces una nueva figura que oscila entre el trabajador precario y el delincuente. A esta figura, del precarizado-delincuente, se le va a sumar en los últimos años la del narcotraficante. Narcotráfico: tema real pero también impuesto por Estados Unidos y sus voceros una vez ahuyentado el fantasma del comunismo. El narcotráfico penetra fuertemente en la Argentina en esos años por diversos motivos bien lejos de las clases sociales a las que pertenecen los trabajadores inmigrantes sudamericanos. El prejuicio está tan alejado de la realidad que hoy la mayoría de los presos extranjeros por narcotráfico en Argentina son europeos.

Macri apela al clasismo racista usando una xenofobia selectiva. En su discurso provoca el incendio que tiene, seguramente, muchos ingredientes: uno de ellos, el miedo a la ocupación y al saqueo que, planificadamente motorizado, genera la guerra de “pobres contra pobres”, como ya vimos en los saqueos de 1989 y 2001. Macri apela también a la figura de “vecinos” a los que sólo llama a la calma, a diferencia de la dureza con que se refiere a otros autores de delitos. Pedido de paz luego de tres muertos como si hubiese habido una guerra y no una cacería donde los muertos y heridos están en un solo lado. La distancia entre su demanda de castigo para otros delitos y su demanda de paz luego de tres asesinatos expresa su racismo clasista.

El día de los Derechos Humanos la Presidenta dio un gran discurso que pone al Gobierno sin matices en contra del uso de representaciones retrógradas siempre útiles para los mismos intereses antipopulares. Sin embargo, la escena del pogrom y de los muertos en forma simultánea opacó todo. Un saldo posible de esto debería generar estar atentos a que fracase la estrategia de algunos que quieren llevar al Gobierno a un escenario represivo que hiera la posibilidad de estabilizar un Estado que plantea el no matar. Otro debiera ser asumir el tema de la vivienda como verdadera política de Estado. Quizá llegó el momento de discutir una ley de alquileres y de intervenir seriamente en la tasa de interés y en las políticas crediticias para que todos puedan acceder a una vivienda digna. La gran mayoría de nuestros padres y abuelos fueron extranjeros que arribaron a buscar una mejor calidad de vida. De eso, quizá, nos tendríamos que acordar más seguido.

* Docente de la carrera de Sociología – UBA e Investigador del Centro de Estudios sobre Genocidio (Untref).

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