así que los jóvenes participan? no era que boludeaban todo el día…

Posted on 24 noviembre 2010

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Interesante artículo de Nestor Leone de revista Debate. Acerca de la participación de los jóvenes.

El gobierno de Néstor Kirchner marcó, desde el discurso inaugural, la necesidad de un cambio en la lógica política tradicional. La designación de una Corte Suprema independiente, la notoria recuperación económica y la reconstrucción de la autoridad presidencial generaron un rápido flujo de valoración positiva hacia su gestión. Las encuestas de entonces, con una imagen positiva de Kirchner a la que nada parecía hacerle sombra, así lo reflejaban. La elección de Cristina Fernández de Kirchner como su sucesora, en tanto, parecía traducir esa sensación en sólida ligazón con la sociedad. Hasta que llegó el conflicto con las corporaciones del “campo” y el vuelco rotundo de las apreciaciones sociales. Los Kirchner perdieron aliados, se enemistaron con importantes sectores sociales y padecieron hasta límites inesperados la aparición de un emergente que le dio cabida a una oposición política y social hasta entonces soterrada.
Pero también ganaron. Con el conflicto con el “campo” y aunque parezca paradójico, los Kirchner ganaron en pertenencia y empezaron a forjar los contornos de una identidad política que no tenían. Es cierto, dejaron atrás esos guarismos ciertamente altos de imagen positiva (Kirchner llegó a tener hasta el ochenta por ciento), pero delinearon algo parecido a un sentimiento de pertenencia. La brutalidad del lockout patronal, con desabastecimiento incluido, hizo lo suyo; pero también la hegemonía mediático-discursiva que se montó en el conflicto hasta límites grotescos. Durante esos largos meses, el Gobierno estuvo seriamente en apuros, pero también contó con una minoría cada vez más intensa que le puso el hombro. Y, aquí, nuevamente, los jóvenes.

Sectores de aquella militancia en los movimientos sociales se acercaron de manera más definida a los Kirchner. Pero aparecieron otros, con otras pertenencias de clase y otras tradiciones. Y, con ellos, nuevas modalidades de participación.
Por ejemplo, las redes sociales. El blog se convirtió por entonces en un medio al alcance de la mano para hacer circular cierto apoyo oficial y, sobre todo, el desagrado ante las corporaciones mediáticas…

“La oportunidad que se nos presenta es la de desarmar aquellos discursos que se nos presentan atravesados por los intereses de las corporaciones que los emiten. Ésa es la utilidad que yo le veo a las redes. Desarmar un discurso que es presentado de una manera cerrada y puede tener otras lecturas. Sirve, también, para agruparse, para encontrarse”, señala y define el potencial que puede tener en el interior del país, donde las relaciones suelen ser mucho más adversas para los proyectos de cambio… “La explosión de la blogosfera nacional y popular viene con la crisis del campo. Fue un punto de inflexión en términos de visitas y debates”, ensaya Abelardo Vitale, Mendieta en las redes sociales, uno de los más creativos y punzantes protagonistas de la blogosfera nacional y popular.  “Los blogs ya estaban, pero ahí empezaron a crecer. Había un montón de gente que se sentía huérfana de discursos, de línea, de representación respecto de lo que se decía. No lo encontró en los medios tradicionales. Lo encontró en los blogs”, agrega y subraya el aporte que las redes sociales hicieron a la circulación de ideas, por más que sea escéptico respecto del salto que pueda darse a la articulación política a partir de allí: “Lo más rico de los blogs es que, de algún modo, vinieron a cubrir un vacío que no cubren hoy las organizaciones políticas tradicionales: el debate político. Hoy las estructuras no debaten hacia dentro”…

Una serie de medidas consolidaron la valoración positiva de buena parte del universo de jóvenes respecto del Gobierno. Y esto, más allá de los discursos dominantes que reflejaban lo contrario. La implementación de laAsignación

Universal por Hijo, la decisión de respaldar el matrimonio igualitario y la sanción de la ley de medios, medidas sobre las cuales los jóvenes son los más inmediatos beneficiaros, contribuyeron a acercar más los lazos. Tanto como generaron corrientes de simpatías algunos gestos del Gobierno ciertamente confrontativos con poderes fácticos. Las actitudes irreverentes del ex presidente, siempre incorrecto y desalineado, comenzaron a leerse de otra manera y se retroalimentaron con aquellas medidas concretas de ampliación de ciudadanía. La fiesta del Bicentenario, multitudinaria y no política, no obstante, mostró en un acto concreto que aquella disconformidad omnipresente, que se pintaba como definitiva, no era tal. Mucho menos con los jóvenes. La muerte de Néstor Kirchner, a su turno, le dio visibilidad a esos lazos preexistentes e hizo perceptibles adhesiones políticas que parecían condenadas a permanecer subterráneas.
No se afirma aquí que los jóvenes, en su mayoría, sean kirchneristas. Ni que todos aquellos que participaron compungidos del entierro del ex presidente estén dispuestos a militar en bloque por la causa del modelo en curso. Tampoco se pretende asegurar que la militancia en ascenso haya surgido con los Kirchner

en el poder y se debe sólo a ellos. Mucho menos, busca sobredimensionar el rol que los jóvenes, como segmento uniforme e indiferenciado,pueden ocupar de aquí en más en el escenario político. Lo que sí se intenta subrayar es la importancia del clima de época que el kirchnerismo generó durante sus años de gobierno, propicio para la mayor participación juvenil, y las hebras sensibles que tocó en importantes sectores para que haya una mayor identificación con el proyecto y para que se recreara cierta mística militante en grupos ciertamente más numerosos.

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