el pueblo en las calles…

Posted on 8 noviembre 2010

0



“El pueblo salió a la calle por lo que ya se hizo, no por lo que se va a hacer”

Por Tomás Forster
El hombre, al que nunca le importó la corrección política y dijo que buena parte del periodismo callaba, analiza los logros del irchnerismo, habla sobre los medios hegemónicos y se atreve a hacer pronósticos respecto del reordenamiento político, luego de la muerte de Néstor Kirchner.


Entre las voces más características de nuestra radio, asoma una que se ganó un lugar perdurable e imprescindible en un medio que pese a los avatares tecnológicos de las últimas décadas –TV omnipresente, Internet y ola digital– sigue siendo parte fundamental de la vida cotidiana de millones de argentinos.

–¿Cómo analizás la cobertura que hicieron los medios de comunicación concentrados de la muerte de Kirchner y los días posteriores?

–En el caso de los medios que venían militando en la denostación de todo lo que oliese a gobierno, bajaron un par de cambios. A las muy pocas horas de conocida la noticia, empezó a quedar claro que había surgido, desde abajo de la baldosa, una multitud que no estaba en sus cálculos. Hubo excepciones como las de Eduardo van der Kooy, en Clarín, que a los 20 minutos de anunciada la noticia ya tenía su columna subida –¡la verdad que no sé cómo se hace una columna en veinte minutos!–, y Rosendo Fraga que eleva el segundo pliego de condiciones de La Nación. El primero fue el que escribe José Claudio Escribano cuando asume Kirchner en 2003 y que hablaba de romper con Cuba, recomponer con el FMI y amnistiar a los militares. Fraga cierra el circuito. Salvo esas excepciones gráficas, el tratamiento radiofónico, televisivo y del resto de los diarios transmitió sorpresa y cautela.


–¿Cómo se explica que algunos referentes de la centroizquierda opositora y del peronismo disidente expresaran una encendida valoración del ex presidente?
–El caso más destellante fue el de Solá que habló de que si el “el pueblo está con el muerto por algo será”, al punto de que sé que le pasaron factura por expresarse de esa manera. Y en el caso del resto, me parece que hubo gente auténticamente conmovida como Alcira Argumedo, cosa que también me pareció advertir en Giustiniani. Pero en estos últimos días, tenemos a Stolbizer exigiendo un gobierno de concertación y a Sanz que se recupere la agenda institucional. También hubo mucha gente común, consternada porque la muerte de Kirchner la indujo a pensar sobre quién manejará la gobernabilidad, la mugre, los mafiosos del Conurbano, el peronismo, ahora que él no está.  Esto lo noté con muchos de los que no fueron a la plaza: taxistas, mozos, oficinistas, que te decían ¿y ahora qué?

–¿Y ese cambio de clima fue repentino o viene de antes?

–Viene de antes. Hubo signos, particularmente este año, de que el país no podía ser el de Clarín y compañía. La alegría de millones que se vivió en los festejos del Bicentenario, pero también las convocatorias de Carta Abierta, el fenómeno innegable de 6 , 7, 8. Más allá de lo que se piense del problema respecto a que debería ejercer un pensamiento más crítico, la verdad es que impresiona el fenómeno. Ayer me tocó estar (por la emisión del martes) y me volvió a impactar todos los que van espontáneamente, muchos de origen humilde, que no son extras ni mucho menos.

–Entre los legados más importantes que dejó Kirchner se mencionó su capacidad de acercar a las nuevas generaciones a la política, ¿Cómo ves a los jóvenes?

–El grado de participación juvenil en la multitud me sorprendió. Tenía noción de hechos políticos como los que genera La Cámpora, pero en la plaza vimos muchísimos pibes y pibas muy sueltos. Igualmente, ojo con tirarle toda la responsabilidad y la esperanza a la juventud, porque eso puede ser muy jodido. Hay un caldo de cultivo maravilloso, hay una inserción de la juventud y una creciente expectativa en la política como herramienta fundamental para cambiar la realidad. Pero la responsabilidad mayor, en el corto y mediano plazo, no la tienen ellos.
–Hay quienes tratan de encontrar semejanzas entre el durísimo trance en que estaba el país en 1974 con la Argentina actual, ¿qué diferenciaría a esta etapa de la que se vivió en los ‘70?
El país, conmocionado por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner–En este momento, la diferencia es que el pueblo –no la gente– salió a la calle por lo que ya se hizo, no por lo que está por hacerse. La historia demostró que si en los ’70 estaban dadas las condiciones subjetivas no lo estaban las objetivas, porque existía una derecha armada a través del partido militar. Kirchner deja a una presidenta como Cristina y a un país en crecimiento demostrando al pueblo y a los pibes que se puede transformar la patria a partir de hechos concretos recientes, mientras Perón dejó a una inepta y a un asesino en la cúpula del poder.
–¿En qué aspectos se debería profundizar el modelo a corto plazo?
–Hay que seguir yendo para adelante. Me enteré de una reunión de Kirchner con Magnetto en Olivos, cercana a las elecciones legislativas del 28 de junio. Ya había sido presentada la Ley de Medios en La Plata y estaba claro que el gobierno había resuelto jugar hacia delante después de la 125. Pero aun así, Kirchner le dijo a Magnetto: “Lo peor que les puede pasar a ustedes es que perdamos, porque si perdemos no nos va a importar nada.” Perdieron y, efectivamente, fueron para adelante. Y eso para mí fue una sorpresa. Parecía que iba a venirse un gobierno más moderado y ocurrió lo contrario. Si al cabo de la 125 y el 28 de junio, se profundizó con, por ejemplo, la Ley de Medios y la Asignación Universal por Hijo, me gustaría saber qué hubiera pasado con el Conurbano en las elecciones de haberse tomado antes esta medida. Ahora que el escenario es otro, no va a darse ningún paso atrás. Medidas como una nueva Ley de Entidades Financieras, un nuevo esquema redistributivo y el proyecto de participación obrera en las ganancias empresarias son parte esencial de lo que tiene que venir. El gobierno haría mal en dormirse y hacer la plancha frente a la bonanza económica que vive el país. Tiene que seguir jugando por izquierda.

–¿Cómo se dará el ordenamiento al interior del peronismo?
–Creo que Scioli, hasta la muerte de Kirchner, era mucho más “sospechoso” respecto de la actitud que iba a adoptar. De hecho, ni siquiera había que leer entre líneas para advertir que Clarín y La Nación estaban jugando a fracturar al kirchnerismo, especulando con la partida de Scioli y que el gobernador de Buenos Aires se decidiera a hacer la gran candidatura blanca. Fuere por convicción íntima o por el impacto que le debe haber producido la manifestación popular, mostró signos de no querer sacar los pies del plato. Esa actitud, hasta el momento, es mucho más importante políticamente que la que dio Moyano quien nunca tuvo algún gesto de importancia que pudiese poner en algún grado de riesgo al gobierno kirchnerista. En torno del líder de la CGT, hay más demonización y mitificación que lo que verdaderamente ocurre en la realidad. Pero por encima de todo esto, lo que está claro es que el peronismo no tiene antecedentes de poder manejarse sin su jefe o jefa gubernamental.


–Nunca antes un gobierno había despertado tanta valoración en el ámbito cultural y artístico, ¿por qué sí el kirchnerismo?
–El camporismo tuvo también un nivel de adhesión alto. Igualmente esto que decís lo charlaba la otra vez con Ignacio Copani. Me decía que el de los artistas es un ambiente muy cerrado e individualista al que le cuesta integrarse en algo colectivo. Y también ensayábamos la hipótesis de que al ser un ambiente muy especulativo a propósito de dónde voy a ejercer mi profesión si me la juego por esta experiencia política. Pese a lo dicho, se vienen viendo signos importantes desde el Bicentenario en adelante.

–¿Cuál debe ser el rol del periodista en estos tiempos en los que el discurso del llamado “periodismo independiente”, está siendo puesto en cuestión simbólica y materialmente?

–Si para algo sirvió este gobierno es para partir aguas, para que cada uno se pare de un lado o del otro sin perder el pensamiento crítico. Lo que sucedió es que el periodismo presuntamente impoluto murió hace rato. La etapa multimediática y la etapa megacorporativa que viene después de Menem, cambió para siempre la visualización que se tenía de los medios periodísticos. Murió el cuarto poder. Simplemente, hay un poder. El periodismo hegemónico forma parte del poder de la derecha en la Argentina. Y esto sucede en otras geografías, decir Murdoch, Berlusconi, El País, es lo mismo que decir Clarín. Siempre quise hacer periodismo para cambiar el mundo desde un lugar ideológico. Hay que saltar de la definición de independiente a libre. Un periodista libre es aquel se para en un lugar ideológico determinado, siempre metiendo los goles con el pie y no con la mano. Lo que es recuperable es la excelencia redactiva, profesional, el modo en que se comunica.
–¿Por qué referentes del periodismo progresista de los ’90, hoy se paran en un lugar tan antikirchnerista?
–Para copiarme a mí mismo, con una frase que despertó considerable polémica, “con Menem era más fácil ser progre”. Ahora se descubre que el que te parecía de izquierda con Menem, como mucho, podía ser un liberal a la izquierda estadounidense. Además, la gran mayoría de esos colegas no tienen la habitualidad de ser rotulados de oficialistas y juegan a que el periodista debe ser necesariamente opositor. Completando la respuesta anterior, esta es una etapa para intentar jugar a lo que realmente sos y no a lo que crees que debes ser. Buena parte de estos colegas juegan a ser importantes, aun en contra de sus convicciones.

Anuncios
Posted in: General