Se dice de Néstor… (una adolescente y un filósofo)

Posted on 29 octubre 2010

0



Miradas que le dicen. Para los que leen solo filosofía y letrados. Va la nota de , Santiago Kovadloff, Un político sin herederos. Para los que les gusta leer a gente “común” un hallazgo de una adolescente, de esos que siempre pensamos que están boludeando, ella misma lo admite, y que no hay futuro, piensan. Bien, aquí muestra como uno de los legados de Nestor es la inclusión y en ella, la de gente que no se acercaba a la política. Sabemos, pueblo involucrado, es pueblo menos engañado.

La columna de Zabo
ADIÓS PAPÁ POLÍTICO
¿Y vos donde estabas cuando murió el ex-presidente?
Sos chico. No solo sos chico sino que también sos bastante vago. Sos punk, estas en contra de todo. Crees en el anarquismo porque no crees en nada. El mundo es una mierda, nadie ni nada va a poder cambiar eso. La desesperanza se vuelve tu mejor amiga, tu aliada. Te crees que yendo a ver bandas que cantan en contra del FMI estas contribuyendo a algo, que perteneces a una resistencia. Te crees que cantando “Sr. Cobranza” estás haciendo una especie de declaración de principios hasta que un día te das cuenta que todo eso es espuma, que tu rebeldía es funcional al sistema que tanto criticas. Que tus estrellas de rock están más cerca de la burguesía que de la revolución. Todo a lo que creías pertenecer se desvanece y ahí estas vos. Solito. En el medio de la nada. En el fin de tu adolescencia.

El velatorio del ex presidente Néstor Kirchner. (Télam)

Es inevitable que uno busque héroes, uno los necesita para mantener la esperanza en el balance de las cosas, para creer que alguien puede luchar contra “los malos”. Esos malos que uno venía identificando tan fácilmente. Esos malos que siempre estaban ahí, en el poder. Hace poco escuché decir a alguien que era la primera vez que sentía que en la Casa Rosada no estaba el enemigo. Y no, no lo estaba.

Mi vida siempre pasó por la música. O al menos así lo fue hasta que la escena local se comenzó a apagar y llenar de chicos que podían costear instrumentos y ropas de primeras marcas con la extensión de la tarjeta de sus progenitores. El fin del mensaje en los músicos me obligó a buscar héroes en otros lugares y de esa manera llegué a periodistas que desconocía, o a redescubrir otros que tenía olvidados. De la mano de estos nuevos héroes, soldados frente a la lucha contra la desinformación, llegó a interesarme que era lo que de verdad pasaba. Ya no era como antes: ya no cantaba una canción contra el imperialismo y luego me iba a comer a Mc Donald. Ahora tenía sentido.

Soy un hijo de la 125, y como tal, siento a Cristina y Néstor como padres políticos. Les debo mi pasión no solo por defender lo que creo…sino por creer en lo que defiendo. Tengo un profundo cariño hacia ellos porque ellos demostraron que lo tienen por nosotros, por los pibes, por los que llenamos el Luna.
También por haberme regalado un pedazo de historia para contarle a las próximas generaciones que me escucharán fascinadas cuando les hable de aquella plaza donde estábamos todos congelados esperando que se apruebe la Ley de Matrimonio Igualitario, de los emocionantes festejos del Bicentenario, de aquellos 24 de Marzo llenos de memoria con cada vez más amigos que se prendían año a año, de aquella histórica Ley de Medios que me cambió la cabeza y me dio una vocación.
Hoy escribo en un diario y es algo que jamás imaginé en mi vida. El año que viene si todo sale bien comienzo la carrera de periodista, y cuando lo decidí tenía en claro que si la oportunidad se presentaba aprovecharía para agradecerle al matrimonio que hizo posible que yo tuviese ganas de estudiar e instruirme, algo muy poco común en mi. Hoy mi agradecimiento está en lágrimas. Lágrimas que nunca imaginé iba a propiciar por alguien que venía de ese lugar donde hasta no hace mucho solo estaban “los malos”. 

Siempre tuve una relación un poco fría con mi papá. Hasta subir en un mismo ascensor se tornaba un momento incomodo debido a los silencios. Pero desde que descubrí gracias a mi “papá político” que la política no es aburrida, que la política es pasión, esos silencios fueron ocupados por largos debates de ideas. Hace un rato me dijo si quería ir a la plaza con él. Me está gritando que me apuré y yo tengo que darle un cierre a esto, pero creo que ya lo hizo mi viejo al invitarme a compartir este momento con él ¿No les parece?
Gracias, Néstor. Vos no te preocupes por mamá Cristina que nosotros vamos a cuidarla, encárgate de disfrutar la fiesta de bienvenida que te están haciendo los 30.000 compañeros que están contentos de poder abrazarte.

http://memoriasdemis16.blogspot.com/2010/10/la-columna-de-zabo-papa-politico-y-vos.html

Un político sin herederos

Santiago Kovadloff

NO faltarán los insensatos que celebren su desaparición. Son ciegos y no sólo insensibles. No sólo impermeables al dolor personal; impermeables, además, a las graves consecuencias políticas que esta desaparición abrupta acarrea a la República. Porque con Néstor Kirchner no murió ante todo un ex presidente, sino el político más poderoso del país. Quiera Dios, por otra parte, inspirar a la presidenta de la Nación y a quienes suelen aconsejarla para que, en sus pronunciamientos venideros, no hagan de este episodio tan penoso una fuente de espurias rentabilidades políticas. La moderación que necesitamos desde hace mucho hoy es más indispensable que nunca.

El velatorio del ex presidente Néstor Kirchner. (Amilcar Orfali)

No, la muerte de Néstor Kirchner no beneficia a nadie. Obviamente, no beneficia al oficialismo. Pero tampoco favorece a la oposición. Es, definitivamente, un acontecimiento desgraciado para la democracia argentina. La magnitud de las incertidumbres que genera no puede, todavía, ser debidamente inventariada. Pero es y será, sin duda, determinante. Y su incidencia puede resultar agravada por quienes no vacilen en hacer de lo sucedido un uso demagógico. Al igual que en el caso de Juan Perón cuando falleció Eva Duarte o en el de Isabel Martínez cuando murió Juan Perón y en el más reciente de Ricardo Alfonsín cuando falleció su padre, Cristina Fernández se verá investida con los atributos con que la justificada conmiseración pública y la idealización inevitable suelen coronar a quienes, por una u otra razón, se convierten en deudos eminentes de las grandes figuras desaparecidas. Eso es comprensible. Pero también lo es la inquietud de quienes temen que esa piadosa cercanía y esa solidaridad pasen a ser instrumentadas ideológicamente por quienes suelen valerse del dolor de la gente para afianzar su poder.

La muerte de Néstor Kirchner va a acelerar la fragmentación del Frente para la Victoria. Provocará, es predecible, tensiones y enfrentamientos entre sectores que se disputarán a brazo partido la condición de cabales representantes del ex presidente difunto. Pero lo cierto es que Néstor Kirchner no deja herederos. Su liderazgo siempre fue excluyente y no inclusivo. No faltarán, sin embargo, quienes se empecinen en presentar a Cristina Fernández como su legataria. Se equivocarán. La Presidenta fue su aliada. La única persona que estuvo situada en un pie cercano a la igualdad con él. Pero él no la preparó para recibir su herencia imaginaria, sino para preservar su capital político mientras él, en un cono de sombra más que tenue, seguía ejerciendo el poder.

Néstor Kirchner jamás renunció a su liderazgo. Como otras figuras de nuestra historia, fue un dirigente solitario. Defensor avaro y feroz de su protagonismo. El verticalismo fue su norma; la transversalidad, su máscara. Por detrás de la retórica del compañerismo ejerció siempre, rudamente, una implacable hegemonía personal.

Néstor Kirchner murió en su ley. Su muerte impacta, conmociona, pero no sorprende. Fue una muerte anunciada. Jamás retrocedió ante la adversidad ni ante sus adversarios, a los que concibió únicamente como enemigos. Tampoco el riesgo de la muerte lo arredró. Hacía ya mucho que desdeñaba las advertencias de su cuerpo enfermo. Ellas eran inaceptables para él. En todo, la desmesura fue su norma. Homero supo distinguir entre la osadía y el coraje. Muchos dirán que Néstor Kirchner fue un hombre de coraje. Tal vez. Como político, lo caracterizó mejor la osadía. Los límites ofendían su omnipotencia. Sobran los ejemplos desde el año en que asumió por primera vez la gobernación de Santa Cruz hasta el aciago día de ayer, empañado para todos los argentinos por su muerte.

Quienes no coincidimos con él hubiéramos preferido que lo derrotara la democracia y no la muerte. Pero acaso no resulte exagerado afirmar que él prefirió la muerte. El desenfreno, repito, fue su rasgo distintivo. Kirchner podría haber sido un personaje elocuente de cualquier tragedia griega. Y, como en una tragedia griega, su desaparición no resuelve el conflicto, sino que viene a complejizar aún más el significado de la trama que caracteriza la difícil situación argentina.

Se esté a favor o en contra de lo que hizo y significó Néstor Kirchner, su desaparición es una desgracia que nos afecta a todos. La fragilidad institucional de la Argentina recibe, con su muerte, un golpe más y uno de los más hondos desde el retorno del país a la vida constitucional. El vacío que deja es el que generan los caudillos cuando se van. Mientras gobiernan, aspiran a serlo todo. Cuando pierden el poder y, como en este caso, la vida, ya nadie los representa.

Anuncios
Posted in: General