Servicio Militar/Civil: Les cuento…?

Posted on 9 octubre 2010

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El tema del servicio civico militar, civico escolar o como lo llamen no me encuentra en un lugar de “periodismo independiente” cosa que como sabemos en este blog, es incoherente y no existe, como inteligencia militar.

Me encuentra en el lugar de alguien que hizo el servicio miltar. Si, leyó bien, lo hice y cómo.

Lo sitúo, año ´89. Hiper alfonsinista, el año en que Alfonsín “se tuvo” que ir antes y dicen que le pidió a la rata que asumiera antes. Que mal debieramos estar como para pedirle a la rata que se haga cargo antes. Luego nos daríamos cuenta que lo de Alfonsín al lado de la rata era una pelea de chicos.

Ingresamos allá por un tórrido mes de marzo, donde los ataques a los cuarteles eran bastante comunes o al menos así nos recibieron los muchachos de verde el primer día. Dormir vestidos, con ropa de civil, porque aún no nos habían dado la ropa de fagina y ya la primera noche hubo tiroteos, decían con los “terroristas que habían regresado”. Yo mientas tanto, cagado en las patas, sin entender que pasaba y lo que sería de mi, solo atinaba a rezar y tirarme al piso no bien escuchaba los primeros disparos o lo que pensaba que fasí lo fuesen. Bien, eso era solo el comienzo.

Luego de diez días con la misma ropa, la que traje puesta, rapida despedida de las familias, en un playón enorme y de allí avion a, ta ta ta tan…. Comodoro Rivadavia. Si, un lugar lejano y saben que, las familias se enteraron recien cuando allí llegamos. Es porque debía ser secreto (?)

Una vez allí, nos llevan a un cuartel, el que sería mi casa durante los próximos, ocho meses. Los peores de mi vida, que hoy habiendo pasado muchos años ya, no se podrán olvidar.

La supervivencia se la debo a tres causas. El amor de mi familia y amigos, sus cartas, encomiendas, una profunda fe y una capacidad para sobrevivir a todo. Imagínese todo? bueno eso fue aún mas.

Maltrato psicológico permanente. Desde insultos, menosprecio y un profundo odio por ser presuntamente más débiles que ellos. Maltrato físico, “bailes”, hacer flexionas de piernas o brazos, hasta alcanzar los records de 200, 300 o 500 o hasta que le desmayo te encuentre. Con el detalle que a veces se hacía, en los baños, con los setenta de cada turno, con las canillas de agua caliente abiertas, ventanas cerradas, todos vestidos con toda la ropa y haciendo flexiones. Conclusión, caíamos de a poco.Pero si nos llevaban a la enfermería, al regreso, un castigo por ser débiles, cual? Limpiar la ropa de los sub oficiales, o los baños u ordenar las piedras de entrada por orden de tamaño (?) durante dos días.

Ejercicio a toda hora, persecución ideológica, controles permanentes, presiones psicológicas para quebrarnos y violencia física de parte de los hombres de verde y de los propios compañeros, cosas increíbles como hacer flexiones con los puños sobre piedras de canto rodado o mear la tierra para con el barro, enmascararnos. Guardias interminables con temperaturas bajo cero, muchas veces y sin el equipamiento adecuado, pero había que “hacerse hombres” como ellos y muchos aquí en Buenos Aires, creían y creen.

Comida en mal estado y escasa, contagio de enfermedades comunes, imposibilidad de comunicarnos con la familia más que por correspondencia, largas jornadas de guardia de 12 y hasta 18 horas seguidas y riguroso, físicamente, entrenamiento militar, porque en cuanto a aprendizaje no había porque no teníamos municiones suficientes ni en condiciones, instalaciones desastrosas y equipamiento paupérrimo, armas y municiones del ´77, y en algunos casos hasta rezago de la masacre de Malvinas.

Al cabo de los ocho meses. Perdí 10 kilos, los modales para tratar a la gente, la socialización al punto que me llevó mucho tiempo, volver a tener mi estado de ánimo o alegría corriente. Me embrutecí, violenté y hasta perdí capacidades como la de sentarme en el inodoro o necesitar dormir vestido por miedo a la violencia o agresión.

Por último, como ejemplo, el 2 de abril 89, nos levantan a los gritos a las 4 am luego de habernos bailado durante mas de una hora. Al grito de “carrera mar” nos ordenan vestirnos en 2 minutos completo, pasar por la armería, buscar arma, cargadores, balas, casco, y salir corriendo a formarnos a la plaza, donde nos esperaban 4 camiones, listos para embarcar. Nos subieron, prendieron motores y nos dijeron que volvíamos a Malvinas ¡!!

El Sargento a cargo, gritó una consigna acerca de Malvinas, de que volveremos y que eran nuestras. Recordemos que los barcos a Malvinas, para la guerra, salieron de allí mismo.

Imaginarse eso es imposible. Desde chicos llorando, haciéndose encima hasta chicos que gritaban, los vamos a matar a esos ingleses y cargaban sus fusiles.

Luego de eso, nos bajaron, nos dijeron que era un ensayo, pero que debíamos estar preparados.

Las FFAA no están, no lo estaban tampoco en esa época, capacitadas para nada que no sea el combate. No forman personas, no enseñan, no dan ejemplos, no capacitan y mucho menos, no te enseñan a ser mejor persona, individuo y ciudadano.

Solo enseñan a obedecer ciegamente al que manda. Esa característica como elemento esencial de toda milicia, pretender impartirsela a todos los individuos de 14 a 20 años, porque no van a la escuela o están en “situación de riesgo” es una vez más estigmatizador, y excluyente. Es repetir la triste historia de la colimba a la que iban solo los que no tenían ningun tipo de “acomodo”, nadie que los eximiera o al menos le minimice el efecto, haciéndo que la lleve a cabo en un destacamente cerca de su casa.

Desde aquí repudiamos el proyecto de servicio civil, militar, o como lo llamen.

Ante cualquier duda, me avisan y tengo más, mucho más.

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