madre, no hay una sola o lo que se necesita para serlo…

Posted on 5 mayo 2010

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Una de las miradas que se le puede dar al debate sobre el matrimonio gay o la igualdad de derechos para todos, sean hombres, mujeres, lesbianas, gays, etc es el de su participación en la sociedad.

Como planteamos en post anterior, hoy ya es posible que un individuo, cualquiera sea su condición sexual, adopte un niño. Se entiende? sin la ley que hoy se votó en Diputados, ya se puede adoptar un chico, sea la preferencia sexual que tenga el adoptante. Hay miles de casos, El debate, como lo vimos en el post, es por otra cosa. Es por la igualdad de derechos, en criollo, es que los hijos de parejas gays, lesbianas, etc, puedan tener los mismos derechos que los de matrimonios heterosexuales. Obra social, posibilidad de heredar y beneficios como jubilación y pensión.

Ahora, es interesante como la remanida diatriba de los contras, acerca de que los LGBT (Lesbianas, gays, bisexuales y travestis) puedan ser buenos padres o los “enfermen” llevándolos a ser también LGBT, se da de narices con, por un lado, la comprobación que los actuales LGBT no nacieron de LGBT sino de parejas heterosexuales. Lo pensaron?

Pero como si no alcanzara con la sola necesidad de igualar derechos, encontramos este caso que es muy atrayente.

FALLO DE UN JUEZ DE MENORES DE RIO CUARTO, CORDOBA

Dan la guarda definitiva de dos chicos a una travesti, que quiere adoptarlos

Son hermanitos de 4 y 7 años a quienes María Belén Ochoa cuida desde bebés.

Un juez de Menores le otorgó la guarda definitiva de dos nenes de 7 y de 4 años a un travesti que los cuidó desde que eran bebés. Ocurrió en Holmberg, un pueblo a unos 10 kilómetros de Río Cuarto, en el sur cordobés. La protagonista es María Belén Ochoa, una travesti de 37 años que ayer, a pesar de la repercusión del caso, no dejó de atender el almacén en el que trabaja y vive, a pocas cuadras de la casa de sus padres.

“La decisión del juez José Varela Geuna fue el 26 de diciembre, el día más feliz de mi vida. Pero recién se supo ahora, por el Día de la Mujer”, contó Belén a Clarín.

A diferencia de otros casos, a María Belén todo se le dio “de forma natural”, cuando los padres de los chicos iban al almacén. “Desde el mostrador, yo veía que estaban flaquitos, desnutridos y que ellos no tenían plata. Así que empecé a regalarles yogur. Tal vez por eso después me los empezaron a traer para que se los cuidara. Primero un rato, después una noche y después meses, hasta que ya no volvieron”. Belén -como la llaman a los gritos en la despensa, mientras esta charla telefónica se desarrolla- recuerda que “la nena, que ahora tiene 4 años, tenía sólo 26 días cuando me la trajeron con neumonía y la llevé al hospital; y el nene, unos 2 años y medio”.

La otra persona fundamental en este devenir fue la médica Matilde Glineur Berne: ella fue la que dio aviso a la Justicia. “La doctora es pediatra y una persona maravillosa”, sigue el propio juez Varela Geuna: “Ella nos puso sobre aviso y desde entonces seguimos el caso. Los papás biológicos eran jóvenes con serios problemas de adicciones y prostitución. Infligieron maltratos físicos a sus hijos, los abandonaron. El hombre murió hace un año, víctima del alcohol. Y la mamá no ha vuelto desde hace tres, a pesar de que la hemos convocado para que se hiciera cargo. María Belén apareció siempre como su cuidadora natural”.

Varela Geuna resaltó haberse “sorprendido por el resultado de los últimos abordajes sociales” ante su decisión y por la “enorme aceptación que tiene esta familia que forman Belén y los chicos en esta localidad de no más de ocho mil habitantes, y que no deja de ser un pueblo con los prejuicios normales que puedan existir”. El juez asegura que “los respetan y han logrado una normalidad que fue importante para decidir que la tenencia provisoria que tuvo durante cuatro años pase a ser ahora una guarda definitiva”. Belén está ahora dispuesta y en posición de adoptarlos “apenas ella pueda afrontar un juicio civil”.

Las pericias se hicieron en el barrio donde viven, en la casa-almacén colindante con la de la abuela paterna -“con quien los chicos mantienen el lazo afectivo”-, en la escuela y hasta en la iglesia. Las asistentes sociales contaron al juez que “el nene fue el mejor alumno de primer grado y hasta fue elegido como el mejor compañero”.

Ni bien empieza a contar que la nena “ya va a salita de cuatro”, se escucha: “¡Pero mamá, hasta cuándo vas a estar hablando! ¡Cortá!”. Belén, maternal, le pide: “Un minutito más”.

La pediatra de los chicos criados por una travesti destaca que “es una madraza”

La médica Matilde Glineur Berne consideró que María Belén Ochoa “es un ejemplo de amor más allá de su condición sexual”. Y remarcó que desde que los hermanitos están con ella “están felices”.

Una “madraza”. Así describe la médica Matilde Glineur Berne a María Belén Ochoa, la travesti de Holmberg, Córdoba, a la que un juez de menores le otorgó la guarda definitiva de dos hermanitos de 4 y 7 años a los que cuida desde bebés.

La pediatra, quien tuvo un importante rol en el desenlace de esta historia, no escatima elogios para María Belén: “Ella es un ejemplo de amor más allá de su condición sexual“. Es que Belén se hizo cargo de los nenes desde muy chiquitos y los rescató de una situación marcada por el abandono y la violencia.

“Cuando Belén trajo a la nena para que la atienda era bebé, tenía seis meses, estaba desnutrida, no tenía ropa de abrigo en pleno invierno y tenía signos de violencia”, recuerda la médica. Su hermano, por entonces de dos años, también estaba en riesgo: “tenía una manito inutilizada porque en algún momento los padres le pusieron la mano en una estufa y se la quemaron y como no le hicieron la curación adecuada, los deditos cicatrizaron pegándose a la palma”.

Desde que la travesti comenzó a cuidarlos, la situación de los hermanitos cambió radicalmente. Encontraron un hogar, una familia. “María Belén los rescató. Hoy los chicos están felices“, asegura satisfecha la pediatra, al tiempo que destaca que los nenes tienen una vida normal ya que María Belén “los cuida, los protege, los ama, no les miente, los lleva a control en forma permanente… va a la escuela haciendo el seguimiento de los niños. Es decir, es una persona que ha asumido absolutamente el rol de madre que le regaló la vida”.

Nada de esto pasó inadvertido para el juez de Menores José Varela Geuna, quien el 26 de diciembre pasado le otorgó la guarda definitiva de los chiquitos a María Belén. “El juez vio la persona que ella tiene adentro, no su condición sexual”, afirmó la pediatra.

Hace falta agregar algo más. Juéz, Médica, el pueblo entero avalan la adopción.

Habiendo tantos chicos sin padres o con padres que no pueden, por diferentes, razones criarlos, hay motivo para negar la adopción a quienes lo quieren hacer con profundo amor y respeto.

http://www.clarin.com/diario/2010/03/10/sociedad/s-02156077.htm

http://www.clarin.com/diario/2010/03/10/um/m-02156280.htm

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