lo que se publica vale tanto como lo que se oculta

Posted on 30 noviembre 2009

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Lo que se dice y publica tiene tanto valor como lo que se ignora u oculta.

En un artículo interesante del Página12 de hoy, 30 de nov, Aliverti, hace una disquisición acerca de lo que se publica y lo que no.

…cuántos y cuáles lugares ocupan ciertas noticias porque hay otras, tradicionalmente centrales, que en la coyuntura desaparecieron o carecen de sitial preponderante. Cabría la presunción de que algo de esto debe contemplarse, si se toma nota del papel secundario que, últimamente, adquieren las informaciones del ámbito económico. Es imposible, por supuesto, no constatar que la economía está presente en casi todo lo que sucede. Desde las inundaciones hasta “la inseguridad”; desde el debate por la libertad sindical hasta las denuncias de corrupción; desde la ley de medios audiovisuales hasta el proyecto de reforma política, en algún punto todo pasa por la economía porque en ella anida el cómo y para quiénes se gobierna, y el cómo y para quiénes se intenta plantar una alternativa de gobierno u oposición. Gobernar, o preparase para ello, es administrar y proyectar la economía. Sin embargo, ese rasgo estructural, filosófico, de lo económico, en ciertos momentos o etapas no es lo único que construye las noticias (aunque siempre subyazca). A veces, el valor que se le da a lo episódico tiene una relación inversamente proporcional con lo que la sociedad percibe, de la economía, en su actualidad y rumbo macros.

De eso se trata, esencialmente lo que es “noticia” de lo que se publica y lo que no. De lo que saleenlasnoticias, o deja de hacerlo o lo hace muy muy en el fondo del diario.

Continúa, Aliverti, enumerando las cosas que nos podrían preocupar, “… lo que puede suceder con los salarios, las reservas monetarias, la deuda, los precios, el desempleo, ¿habría que los grandes titulares sean las peleas de Moyano con la Corte Suprema, o los cruces de los K con Clarín, o la polémica sobre los asesinatos y delitos en el conurbano bonaerense, o el Macrigate, o el valijero, o Papel Prensa, o lo que dicen Legrand, Tinelli y Susana? ¿Habría que la asignación por hijo para familias de carenciados, un reclamo que se hacía oír a los gritos y hace años, desde todo el espectro político, quedara mediáticamente subsumido en cómo puede ser que no se hubieran previsto las colas de reclamantes ante las delegaciones de la Anses? ¿Habría que para hablar de terremotos financieros tengan que remitirse al default de una empresa de un emirato árabe? ¿Habría que se trate de que la maestra asesinada en Derqui quería ser mamá, como recuadro destacado de portada?”

Es decir, si lo que nos importa aquí y ahora estuviera realmente mal, estaríamos hablando (los diarios titulando) de eso, no?

Luego el periodista señala los elementos que opinan el conjunto de los analistas y militantes del establishment., no el gobierno, como noticias económicas, a saber “ La recaudación impositiva aumentará por el ingreso de las retenciones a la soja, que andará de cosecha espectacular (si el suelo queda hecho mierda y a la hora de evaluar catástrofes “naturales” debe examinarse la deforestación y el sembradío irrestricto es otro problema, que no les mueve un pelo a los liberales). La tasa de interés norteamericana es cero, prácticamente, y eso hace que los bonos argentinos sean muy atractivos para los inversores porque, encima, cayó bien la reapertura del canje de deuda con los que habían quedado afuera. El Banco Central sigue comprando dólares porque la entrada de divisas tiene fortaleza. Aumentan los depósitos en los bancos. Los economistas corrigen hacia arriba las cifras de reactivación. El gasto público y el aumento a los jubilados permiten imaginar un incremento del consumo, pero el riesgo de inflación que eso supone es chico, comparado con el despegue que tendría la actividad en su conjunto.

Análisis aparte para los “Voceros del agro incluidos. Y casi extintos, dicho sea de paso, a menos que alguien registre que hayan vuelto a alzar la voz. ¿Por qué perdió tanta energía la Mesa de Enlace? ¿No era que deberíamos importar leche más temprano que tarde, y que ya no se vende ni un tractor, y que había que aprender de Uruguay, y que los pueblos del interior se mueren, y que el trigo no daría abasto para el consumo interno, y que el bife de lomo debía costar 80 pesos? ¿Cuándo mintieron? ¿En la trifulca por la 125 o ahora? ¿O siempre?”

 

Para finalizar con un análisis muy claro, acerca de esto. “Como ésa es la realidad o lo que los mismos representantes del poder concentrado dicen que es la realidad, volvemos a la hipótesis de con qué se llena el espacio que dejaron libre los pronósticos de tragedia. La malaventura anunciada por ellos, insistamos, porque, si es por la otra forma de ver la realidad, vaya si existen la tragedia y el acostumbrado paisaje de la conflictividad crispada. Ahí están los inundados, los paros de los maestros, los indigentes, los hospitales públicos en colapso o cerca de ello, el drama de la vivienda. Jamás eso les fue un indicador a tener en cuenta. Les fue lo que sociológicamente se sabe denominar “normismo”; esto es, aceptación de que el mal funcionamiento de algo, cualquier cosa, aun cuando incluya el sufrimiento de vastas masas de población, es un hecho natural: pobres y miseria habrá siempre. Así que no es eso. Es medir con los parámetros que a ellos les importan.

La rata, “en los 90, fue uno de los que entendieron que funciona así, y ganó con el 50 por ciento de los votos cuando ya se sabía que era un canalla. El espacio que dejaba vacío la fantasía de que económicamente se estaba bien fue ocupado por las denuncias de corrupción (en el segundo tramo de su sultanato), sin que los medios se detuviesen en “la inseguridad”, por caso. Ahora, el punto es análogo.”

En la edificación noticiosa, a falta de que la economía no parece afrontar tormentas, se impone luchar en forma salvaje por los intereses corporativos afectados, a través de que los medios destacan lo políticamente episódico. Con la diferencia, claro, respecto del menemato, de que entonces el poder económico estaba chocho; y ahora ve que algunos o varios de sus privilegios están lastimados.

Por eso no hay, nunca, que olvidar que los medios no son medios sino son fines, partes del todo y por ello, como empresas, tienen intereses, como usted, vos y yo y no son comentadores inocentes de una realidad objetiva que existe tanto como la inocencia en política, o la falta de gestión como excusa para armar una side paralela… vaaamos..

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-136186-2009-11-30.html

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